César Montúfar

El desafío 2015

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El año 2015 se inicia con enormes desafíos para el gobierno de Rafael Correa. Luego de ocho años de vacas gordas, por primera vez desde que la revolución ciudadana llegó al poder, el precio del petróleo ha caído a niveles insospechados y aquello agrava la crisis fiscal y del sector externo que desde hace algunos años golpea duramente a la economía ecuatoriana.

El presidente Correa comenzó el año en China, en una búsqueda desesperada por financiamiento. Patético rol para quien ha fungido como el refundador de nuestra República. Los recursos conseguidos aliviarán un tanto el problema pero no lo solucionan. Debemos prepararnos para un ajuste económico drástico en los próximos meses.

Toda crisis económica plantea conflictos redistributivos para afrontarla. La crisis por la que ya atraviesa el Ecuador no será excepción y significará ganancias y pérdidas enormes para distintos sectores de la sociedad.

Hoy más que nunca requerimos de transparencia y diálogo por parte del Gobierno porque los ecuatorianos debemos saber cuáles son las medidas que prevén; qué sectores de la sociedad serán los más afectados del recorte fiscal; cómo se distribuirán los costos de la contracción que precisa el sector externo; y, sobre todo, si está la desdolarización entre el menú de opciones.

Un ajuste como el que se viene, no puede mantenerse en secreto ni decidirse sin un acuerdo mínimo con la sociedad política, económica y civil del país.

Organizaciones políticas, sindicatos, empresarios, banqueros, organizaciones sociales deberían ser convocados por el Gobierno a un diálogo nacional para encontrar salidas a la amenaza que se cierne sobre la economía ecuatoriana y que podría tener un impacto letal sobre el bienestar de los ciudadanos.

El régimen político que antecedió al correísmo, se vino al suelo, entre otras causas, precisamente por ensayar ajustes económicos de espaldas a la sociedad. El Presidente, por tanto, debe entender que los tiempos de crisis exigen un manejo político muy distinto al de las épocas de abundancia.

Correa solo ha gobernado con exceso de recursos. Pero la solución al problema del hueco fiscal y del deterioro del sector externo de la economía implicará una modificación profunda del modelo de Estado, gastador y gigante, con el que la revolución ciudadana ha gobernado el Ecuador.

Por ello, a no dudarlo, la crisis de la economía afectará también el modelo político del correísmo. El año 2015 cambiará la economía ecuatoriana e, igualmente, debería cambiar su política. En vez de profundizar divisiones y conflictos, la crisis exige del Presidente un proceder dialógico en aras de concertar un ajuste viable en lo económico y en lo político.

El no hacerlo, el persistir con un estilo autoritario y vertical, tendrá costos irreparables para un Gobierno que debe aceptar que el ciclo de bonanza acabó. Ese es el desafío de este año que se inicia. Las lecciones que aprendimos del pasado, en especial de la crisis de 1999, deberían servirnos hoy para no repetir errores.