Carlos Jaramillo

De la chusma a los 4 pelagatos

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Ciertas palabras se han puesto de moda en determinadas épocas y, al tergiversarse su significado, han influido para el cambio del rumbo de la historia.

En la elección presidencial de 1959, dirigentes de la campaña opositora al velasquismo observaron con asombro cómo copaba la plaza de San Francisco y dijeron peyorativamente que se trataba de una chusma, lo que aprovechó el doctor Velasco Ibarra y enfatizó: “¡Esta chusma es el alma de la Patria, es la que redime al país de la corrupción, del retraso en el que está sumido. Esta chusma gloriosa nos purifica, nos da fuerza y nos levanta! Y esa chusma que, según el diccionario de la Real Academia, significa “Conjunto de gente soez”, dio un nuevo y amplio triunfo a su líder en las urnas, aunque fue derrocado tan solo un año después.

En el 2004, gobernaba el Ecuador el coronel Lucio Gutiérrez y se realizaban concentraciones populares en la avenida De los Shyris, en protesta por los desafueros del Régimen. En la noche del 8 de diciembre, un grupo de manifestantes marchó hasta la casa del Mandatario, ubicada a pocas cuadras de distancia. Su reacción fue la acusación de que se trataba de un grupo de ‘forajidos’, lo que dio lugar para que se sientan aludidos miles de personas que continuaban congregándose y adopten para sí ese calificativo, que significa “persona facinerosa que anda fuera de poblado, huyendo de la justicia”.

El epílogo fue la caída del líder de Sociedad Patriótica, tras su absurda metida de mano en la Función Judicial y la conformación de la nefasta ‘Pichicorte’.

Luego de una de las marchas que se realizan en esta y otras ciudades del país, el presidente Correa ha manifestado en su enlace sabatino 25: “Verán cómo esa prensa corrupta va a sacar en primera página que el Gobierno pierde apoyo, que las movilizaciones son multitudinarias, que indígenas, campesinos, montubios, clase media, izquierda, derecha, todos marcharon por la libertad y contra el Gobierno, así sean cuatro pelagatos…”.
El Diccionario de la Real Academia define: “Pelagatos: Hombre pobre y desvalido, y a veces despreciable”.

En las concentraciones que continúan efectuándose en el país, unas en respaldo al Régimen y otras en protesta por sus excesos, en especial por la intención de modificar y aumentar los impuestos a la herencia y a la plusvalía, mientras continúa el dispendio de los fondos públicos, como es el caso del reciente viaje del presidente Correa a la Cumbre de la Unión Europea y de la Celac en Bruselas con una comitiva de más de 40 personas, entre funcionarios e invitados que no tenían nada que hacer en un evento de esa naturaleza, constaban unos carteles que decían “Aprenderán a contar. Somos bastantes más de 4 pelagatos”. Y la verdad es que su presión y la proximidad de la visita del papa Francisco obligaron al retiro temporal de tan cuestionados proyectos.

cjaramillo@elcomercio.org