Carlos Arsenio Larco

Para el escritorio de Lenín

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Impresionante, sus esfuerzos por la Consulta Popular se atomizan en medio de un show. La intrascendente actitud de pelea interna de la Tribu 35 no les permite captar que lo único verdaderamente importante es saber lo que más de 10 millones decidirán en temas de verdadera profundidad como avalar, o no, la reelección indefinida de las autoridades de jurisdicción nacional como presidentes de la República, o la elección por votación directa y universal de otras autoridades nacionales como en organismos de control, situación que no consta en ninguna de sus preguntas. Así, esta consulta servirá para afirmar su liderazgo, luego de lo cual gozaría de estabilidad política como para emprender con su programa económico de ajustes en la economía y la estabilidad y sanidad de las cuentas públicas.

Necesita rearmar casi por completo el Gabinete, pues si bien existen algunas sobrias figuras de gran perfil técnico, experiencia y conocimiento, honrosos ejemplos, el resto va por la desastrosa experiencia de Agricultura y Ganadería. No, Presidente, definitivamente no puede continuar con la misma gente que no tuvo ni valentía ni la sensatez para advertir y negarse a manejar la política económica y social en la forma que lo hizo su predecesor, pero hoy continúan en funciones mansos y sumisos, con caritas de inocentes “yo no fui”. Aleje a los que hoy dicen apoyarlo, pero mañana cuando llegaren a sospechar que Usted pierde fuerza y liderazgo, volverán a ser “revolucionarios” que “jamás traicionaron el verdadero ideario …”. Presidente, urgente. No importa qué conteste el pueblo en la Consulta, Usted tiene que arremeter contra los males del irresponsable estilo de gestión pública precedente. Para ello sí existe en el país suficiente talento y experiencia para diseñar y ejecutar esas reformas. ¿Sobre la Consulta?, pues prescriban o no los delitos sexuales cometidos contra los niños, tenemos que orientar políticas que afirmen a la familia como núcleo principal y prioritario de su formación y cuidado, pues de nada sirven leyes más estrictas, así como de poco sirvió agravarlas por infracciones de tránsito, pues por no educar, disciplinar y hacer conciencia de respeto al prójimo hoy tenemos muchos más accidentes que antes de la reforma legal. Ataquemos las causas.

La política de diálogo es fundamental, pero la evidencia es que algunos de los ministros no tienen la menor intención de dialogar con quienes a priori tachan de no tener mínimas afinidades.

Uno de los puntales que afianzan su aceptación y respeto entre la gente es esa labor abnegada de su esposa: qué ejemplo de apoyo, calidez e integridad familiar. Ahí está la clave de selección del nuevo equipo ministerial: gente con vida familiar ordenada es garantía de mentes y emociones ordenadas y preclaras, y si a esto suma experiencia, conocimiento y honradez (para discrepar y exponer claramente opiniones contrarias aún a las suyas, Presidente) tendrá equipo con sabiduría.