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31 de May de 2013 00:01

Creo que me estoy "poniendo viejito". ¡He coincidido con una de las ideas expuestas por el Presidente en la última sabatina! Pues sí, amable lector, se inicia el tercer período de gobierno del economista Correa, y digo, paladinamente, que estoy de acuerdo con su criterio de no aceptar los matrimonios entre personas del mismo sexo. A mí me parece una barbaridad, sino para qué la naturaleza ha previsto dos sexos. Hay ciertas novelerías (algunas estrafalarias), que por ser aceptadas por una serie de países, no significa, necesariamente, que eso esté correcto o sea conveniente. No por el hecho de cambiar o reformar conductas, se debe ir al otro extremo, como sería el caso de aceptar que dos seres de un mismo sexo contraigan matrimonio. Hay que evolucionar, no involucionar. En ciertos casos, como podría ser este, por querer avanzar (no se a dónde), lo que se hace es retroceder. En todos los seres vivientes existen las hembras y los machos. Tanto es así, la distinción de dos géneros, que se ha puesto de moda en el socialismo del siglo XXI la tontería de hablar y escribir en masculino y femenino.

Ya se discutió este tema entre los asambleístas constituyentes en Montecristi. Se redactó la Constitución "con infinito amor", y se dispuso que el "matrimonio es la unión entre hombre y mujer" (artículo 67). En el Código Civil, también reformado por este gobierno, al definir el matrimonio como un contrato, se dispone que ese contrato sólo se lo puede firmar entre un hombre y una mujer (artículo 81). Y el Código de la Niñez y Adolescencia da la responsabilidad "al padre y a la madre" de la protección y cuidado de los hijos (artículo 9).

En la misma Constitución, al tratar de las uniones estables y monogámicas (artículo 68), no se señala que deben ser entre un hombre y una mujer. ¡No!, ya se dispone que éstas son "entre dos personas libres de vínculo matrimonial".

Con eso se ha dado un paso suficiente, más que necesario, para atender peticiones de gente cuya preferencia sexual no es usual, por decir lo menos.

Si dos seres de un mismo sexo quieren vivir juntos, que lo hagan bajo esta figura legal, pero de allí a casarse, no.

También se dejó claro en la norma constitucional indicada, que este tipo de uniones, no pueden adoptar niños, con lo que también estoy plenamente de acuerdo.

¿Qué se gana con matrimonios de personas del mismo sexo? Creo que se pierde, porque la unión de gente del mismo sexo, va contra reglas de la naturaleza, del sentido común y de la convivencia.

¿Qué pasará con los hijos de parejas compuestas por personas del mismo sexo? ¿Tendrán el mismo desarrollo emocional teniendo dos papás o dos mamás a la vez? Respeto a esa minoría de gente, pero que ellos también respeten a aquellos que no profesamos su inclinación sexual.