Enrique Echeverría

La clase médica

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Que no se criminalice la práctica médica, solicita uno de los profesionales de la medicina quien, al cabo de 38 días de permanecer en la cárcel, ha sido declarado inocente.

Se trata del cirujano Dr. Carlos López. Al término de su cautiverio, manifestó: “Los médicos no matamos, estamos para salvar vidas”.
 En los últimos años, en conformidad con la regla “justos por pecadores”, errores en algunas intervenciones quirúrgicas o de tratamiento, sirvieron para justificar una legislación adversa, cual si todos los médicos fueren delincuentes en ciernes y, por tanto, se justificaría perseguirlos tanto por la vía criminal, cuanto por la vía civil reclamando cuantiosas indemnizaciones.


En el campo meramente administrativo, la situación para los médicos es más delicada, pues los “jueces” son empleados subalternos. Por no estar autorizado, no revelo el nombre del profesional quien, harto de su permanencia en un hospital, presentó la renuncia pero no la aceptaron.
A una asamblea de médicos asistió un Viceministro, a quien algunos asistentes pidieron que abandone la sala.

El alto funcionario dispuso a la Directora de Talento Humano actuar “conforme a Derecho”. La Directora, de profesión ingeniera, inició el trámite legal, emitiendo el “Auto de Llamamiento a Sumario Administrativo”. Al cabo de varios meses, el renunciante fue declarado sin responsabilidad. 
Que un pariente afectado por cáncer afirma que debieron darle cierto tratamiento al paciente y el hospital especializado le ha dado otro, determinó juicio por “daño moral” exigiendo indemnización de millones de dólares.

En algunos casos, podría sospecharse que muchos no fallecen por enfermedad sino por “mala práctica profesional”; o que el fin del juicio es obtener indemnización económica, de lo cual ya advirtió la Corte Suprema de Justicia en sentencia de 19 de marzo de 2003 cuando expresó: … “en la práctica judicial se advierte una tendencia creciente a tratar de convertir la reparación por daño moral en una fuente indebida de lucro o en un filón de enriquecimiento” (Gaceta Judicial, Serie XVII,No.12,Pág.3737)


Lo más reciente en esta concepción impartió la Asamblea al aprobar el COIP. El reclamo civil por daño moral viene de años atrás; pero con uno u otro medio a los médicos los tienen al jaque en el ejercicio de su profesión. 
Esta nota no es defensa a la clase médica en general. Quien comete una infracción penal, debe ser sancionado; pero cabe eliminar criterio adverso a todo cuanto hacen sus miembros al atender a los pacientes, pues -como indica el Dr. Carlos López al egresar de la cárcel- le impidieron salir del país a la graduación de su primera hija, en Francia donde ella recibió el título de Phd, el año pasado; y ni siquiera asistir al funeral de su señora madre, asunto sagrado para todos; más, para un hijo.