15 de April de 2012 00:01

Cita con los ‘yanquis’

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Pese a que Lucía Topolansky abogó hace poco por una integración regional “sin yanquis ni gallegos”, José Mujica estará en la VI Cumbre de las Américas a celebrarse este fin de semana en Cartagena, Colombia, en presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Acierta el gobernante uruguayo al acudir a esa cita para hablar de integración desoyendo a su propia esposa y también a su colega ecuatoriano, que falló en el intento de boicotear la reunión.

Las realidades del gobierno obligan a Mujica a soslayar las románticas ideas de la ‘patria grande’ latinoamericana expuestas hace poco por la senadora Topolansky en un mitin ‘kirchnerista’, así como los llamados de Correa a solidarizarse con Cuba, excluida de la reunión por el veto estadounidense. Demasiados problemas tiene nuestro país con la región, en particular con sus vecinos y socios del Mercosur, como para cerrarse las puertas al contacto con líderes de 33 países. Entre ellos, Obama es obviamente la figura más requerida, incluso por Mujica, que viene gestionando desde hace meses un encuentro privado con el ocupante de la Casa Blanca cuya realización aún no fue confirmada. Si ambos llegaran a dialogar se anticipa que Mujica abogará por incluir a Cuba en próximas cumbres, en tanto que Obama lo consultaría sobre las posibilidades de reiniciar negociaciones para un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Uruguay.

Quizá lo más importante, como apuntó el ex canciller mexicano Jorge Castañeda, es que este encuentro será una especie de “barómetro de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina”. Si eso es lo más significativo de la reunión de Cartagena, todo indica que la potencia del Norte y su Presidente no saldrán bien parados. En la última cumbre en Trinidad y Tobago tres años atrás, un eufórico Obama anunció un cambio de paso en la política de su antecesor, George W. Bush, al proponer una “renovada relación” con los países latinoamericanos. Nada de eso ocurrió. Fuera de las esporádicas visitas a algunas capitales de la región, Obama ignoró metódicamente a sus vecinos sureños. En su último mensaje al Congreso, en el tradicional discurso sobre el ‘Estado de la Nación’, no hizo una sola mención a los países que se extienden al sur del río Bravo.

Empero, en año de elecciones donde el voto hispánico resulta gravitante, Obama tendrá que esforzarse para no desilusionar a sus pares americanos y a la comunidad latinoamericana radicada en su país. Por ello, es probable que renueve el ofrecimiento de tratados de libre comercio, oportunidad que, vistas las circunstancias y más allá de prejuicios ideológicos de la izquierda con los ‘yanquis’, el Gobierno uruguayo no debería desaprovechar.

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