Walter Spurrier

China-Ecuador

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21 de February de 2012 00:00

Hoy llega a Quito Bai Lichen, vicepresidente de la Asamblea Consultiva Política Popular de China, órgano asesor asimilable a un senado.

Su gira obedece a invitaciones de los senados de México y Colombia y de la Asamblea Nacional del Ecuador.

China está en una ofensiva diplomática que refleja su ascenso como potencia. En días pasados, Xi Jinping, vicepresidente y designado próximo presidente, se reunió en Washington con el presidente Obama.

La visita al Ecuador es reflejo de la importancia que China le da a sus relaciones con nuestro país.

El surgimiento de Pekín es fruto de su vertiginoso desarrollo con las reformas de economía de mercado introducidas por Deng y sus sucesores.

En los últimos 30 años el porcentaje de la población mundial que ha salido de la pobreza es el mayor de la historia, gracias al desarrollo de China.

El protagonismo internacional chino recibió un impulso con la gran recesión de 2008, que afectó a los países centrales mientras que en China el impacto fue solo una desaceleración del crecimiento.

A Pekín se le pide contribuir a solucionar la crisis europea, lo cual es de su interés, puesto que la U.E. es un importantísimo mercado para sus productos. Pero le causa incomodidad que, siendo aún un país pobre donde se labora de sol a sombra, deba ayudar a otros ricos, cuyos trabajadores consideran un abuso que la semana laboral se alargue a 37½ horas.

China tiene 1 300 millones de habitantes. Sus materias primas no le alcanzan para alimentar el aceleradísimo crecimiento industrial, y tiene que importar.

En el Ecuador sus empresas son las principales inversoras en petróleo, y desarrollan el único proyecto minero importante de metales de uso industrial. Petrochina es nuestra mayor compradora de petróleo.

El comercio bilateral es absolutamente sesgado: vendemos un dólar por cada 10 que importamos. El déficit comercial es del orden de USD2 000 millones.

Lo que nos vende China son bienes de consumo, entre ellos algunos que podríamos producir localmente si no fuera que nuestros costos, en particular mano de obra, son mucho más altos. El petróleo que nos compran lo venden en América.

China compensa prestando al país fuertísimas sumas, parte para uso del gobierno como bien tenga, y otra vinculada a infraestructura a ser construida por sus empresas, como la hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair.

Ecuador no tenía acceso a tanto crédito externo desde que se declaró en moratoria en 1982, cuando la banca privada suspendió los desembolsos porque cayó el precio del petróleo. En cambio, China habría comprometido fondos que estarían disponibles aún si recrudeciese la crisis internacional y cayera el petróleo. China sería el prestamista de última instancia en caso de crisis fiscal. Pekín es garante de la dolarización.