Julio Godoy

Centrales atómicas europeas

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19 de October de 2012 00:01

La llamada "prueba de resistencia" realizada a las plantas de energía nuclear de la Unión Europea (UE) confirmaron los peores temores de ambientalistas y opositores a las centrales atómicas: que estas no cumplen con los estándares mínimos de seguridad.

Las pruebas realizadas a 134 reactores nucleares en 14 países de la UE obedecieron a la preocupación de la ciudadanía ante la posibilidad de que ocurra un desastre como el ocurrido en la central atómica japonesa de Fukushima Daiichi, nen marzo de 2011.

El informe asegura que "los ciudadanos del bloque deben tener confianza en que la industria nuclear de Europa es segura".

Sin embargo, las conclusiones del documento, divulgado el 4 de este mes en Bruselas, sugieren lo contrario, que los ciudadanos de la UE tienen muchos motivos para tener miedo.

Solo 4 países "cuentan con sistemas de seguridad adicionales, independientes de los normales, ubicados en áreas bien protegidas de fenómenos externos".

El estudio también concluyó que en "cuatro reactores (ubicados en dos países distintos), los operadores tienen menos de una hora para restablecer las funciones de seguridad" en caso de fallas. Además "en 10 reactores todavía no hay instrumentos sísmicos instalados in situ", añade.

Solo siete países cuentan con un "equipo móvil, en particular generadores a gasóleo, necesarios en caso de total falta de electricidad, fenómenos externos o graves accidentes", añade.

Los activistas cuestionan que las pruebas fueran casi totalmente teóricas, y que sus conclusiones y recomendaciones no fueran legalmente vinculantes.

El propio informe señala que "grupos de revisión principalmente compuestos por expertos de los países miembros visitaron 24 sitios, de los 68 existentes, teniendo en cuenta el tipo de reactores y su ubicación geográfica".

"Las visitas a cada país fueron concebidas para consolidar la implementación de las pruebas de resistencia, sin invadir las responsabilidades de las autoridades nacionales en materia de inspecciones en materia de seguridad nuclear", añade.

La catástrofe de Fukushima, considerada la peor de este tipo desde el accidente de 1986 en Chernóbil, Ucrania, probó que las centrales atómicas deben de estar protegidas contra los fenómenos considerados "altamente improbables".

"Lo ocurrido en Fukushima reveló elementos muy conocidos y recurrentes: malos diseños, insuficientes sistemas de respaldo, errores humanos, planes de contingencia inadecuados y falta de comunicación", según las propias palabras de la UE.

Las pruebas de resistencia no hicieron más que confirmar lo que organizaciones ambientales y contrarias a la energía nuclear temen desde hace años.