Arturo Moscoso Moreno

Contra la censura

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En 2004 se estrenó en la televisión pública holandesa el cortometraje Sumisión, del director Theo Van Gogh, con guión de la escritora de origen somalí Ayaan Hirsi Ali, implacable crítica del islam.

El filme inicia con una mujer cubierta con un burka, que sin embargo transparenta su cuerpo desnudo, rezándole a Alá. Luego esas plegarias se transforman en una narración de su experiencia de sometimiento al maltrato por parte de hombres musulmanes, mientras en la pantalla se suceden cuerpos desnudos de mujeres, golpeados y tatuados con versículos del Corán que aluden a la sumisión que la mujer le debe al hombre en el islam.

Como era de esperarse, muchos musulmanes calificaron a la película de una provocación deliberada y un insulto a su religión y Hirsi Ali recibió varias amenazas de muerte.

Hirsi Ali, en efecto, intentaba que su película fuera provocativa, porque “si tú quieres poner en marcha un debate y pinchar a la gente para que se ponga a pensar, debes confrontarlos en algunos dilemas”. “En la larga historia de la búsqueda de la Ilustración por parte de los judíos y cristianos, ambos colectivos han tenido que ver cómo había personas que calificaban de contraproducente la estrategia de analizar los textos sagrados para mostrar en qué medida eran ridículos, crueles o injustos. Yo copié mi estratega de las críticas judeocristianas al absolutismo de la fe”.

Pero el fundamentalismo no entiende de debates. El 2 de noviembre de 2004 el radical musulmán Mohamed Bouyeri, derribó a Van Gogh de su bicicleta, le disparó y luego lo degolló. Finalmente clavó en el pecho del cineasta una misiva, pateó el cuerpo y se marchó. En la carta dejó una lista de nombres de personas que debían ser asesinadas, incluyendo Hirsi Ali.

La película no volvió a ser transmitida por la televisión pública holandesa y en 2005 se suspendió su proyección en el Festival de Cine de Rotterdam. Su director declaró: “¿Significa esto que estoy cediendo ante la presión del terror? Sí. Pero yo no soy un político o un policía antiterrorismo: soy un productor cinematográfico”. Sin embargo, la película se volvió inmensamente popular y ahora se la puede ver en YouTube sin restricciones.

Coetzee dice en “Contra la censura” que ésta surge del sentimiento de sentirse ofendido y es el intento de silenciar las voces que provocan la ofensa. Lo malo para la censura es que su empleo hace aún más atractivo el objeto en que se aplica, consiguiéndose el efecto contrario. Así, Sumisión es hoy un documento importante de denuncia al maltrato de las mujeres en el islam, así como el “Milagroso Altar Blasfemo” ha generado un debate importante, no únicamente en cuanto al feminismo, sino también con relación al fundamentalismo y a la libertad de expresión, que no incluye el “derecho a no ser ofendido”.