Óscar Vela Descalzo

‘La casa de la mezquita’

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No cabe duda que la lectura es fundamental para elevar el nivel cultural de una persona, pero no necesariamente todo lo que leemos hoy incrementa el caudal de nuestros conocimientos. Nuestra era, la de las redes sociales asociadas a desenfrenados cambios tecnológicos, nos ayuda a leer más, pero no a leer mejor.

Un altísimo porcentaje del contenido de lectura que se recoge en las redes sociales y en la web está asociado a temas triviales, a chismes de farándula, bromas de coyuntura o eventos sociales, y en cuanto a las noticias que allí circulan, cada vez más breves y efímeras, también en elevados porcentajes suelen ser falsas o al menos distorsionadas.

Es cierto que a través de cualquier dispositivo tecnológico podemos saber al instante que se produjo un atentado en Oriente Medio, que los miembros del Estado Islámico destruyeron una antiquísima ciudad persa o que las fuerzas iraquíes están a punto de conquistar Mosul, pero conocer no significa saber y, peor, comprender.

La aparición de ISIS en el espectro mundial desde el 2014, cuando su líder Abu Bakr al-Baghdadi autoproclamó su califato en medio de la yihad o guerra santa musulmana, dada la espectacularidad y lo sangrientas de sus acciones, ha copado buena parte de la información que circula en las redes, pero en realidad muy poca gente conoce a fondo el origen de estos grupos fundamentalistas, y por ese desconocimiento se cae en los errores comunes del sectarismo, el racismo y la ignorancia que llevan a confundir a todos los musulmanes, seguidores del Islam (su religión), con fanáticos terroristas como ISIS o Boko Haram.

Uno de los autores más relevantes del momento es Kader Abdolah, escritor de origen iraní, actualmente ciudadano de los Países Bajos, que publicó la exitosa novela titulada ‘La Casa de la Mezquita’, precisamente como una forma de contarle al mundo la realidad de lo que fue Irán, su patria, hasta 1979, y la transformación político-religiosa del país con la revolución del ayatolá Jomeini que derrocó al sah Mohammad Reza Pahlaví.

Narrada con un estilo simple pero magnético, la obra localiza la historia en la ciudad de Seneyán, en la que la familia de Aga Yan ocupa una posición relevante tanto en los aspectos políticos como en los religiosos, pues su vivienda, una casa enorme repleta de habitaciones, salones y extraños pasadizos, está adosada a una mezquita que se ubica en un zoco o mercado tradicional de la urbe.

En esa casa transcurre una buena parte de la novela, como el reflejo de la vida modesta, sencilla y profundamente espiritual de los iraníes de la época, con historias fantásticas vinculadas a la mezquita y los imanes que pasan por ella.

La brutal transformación que sufrirá la sociedad iraní con el retorno de Jomeini, la conversión a la república islámica y la radicalización de los usos y costumbres de la población, constituyen uno de los antecedentes inmediatos de los grupos terroristas que hoy tienen en vilo a todo el planeta.