Enrique Ayala Mora

La Carta Magna

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Cuando queremos darle importancia a la Constitución nos referimos a ella como “Carta Magna”, un nombre que denota solemnidad y trascendencia. Pero, si todos entienden lo que significa, pocos conocen el origen de esta tradicional denominación.

La Carta Magna es un antiguo documento que en el 2015 cumple ochocientos años. Fue decretada por el rey Juan de Inglaterra, llamado “Sin tierra”, el año 1215, cuando se vio obligado por los nobles y eclesiásticos de su reino a establecer algunas reglas para que pudiera cobrar impuestos y para su relación con sus súbditos, especialmente con los más poderosos.

El rey Juan fue un monarca débil y polémico. Se quedó en el trono cuando su hermano Ricardo I “Corazón de León” se fue a pelear en las cruzadas. Luego siguió en el puesto, cuando su famoso hermano cayó preso y no puso mucho entusiasmo por rescatarlo. Al fin, cuando Ricardo murió, se quedó como rey titular, pero su ejercicio fue muy accidentado. Solo basta recordar que, en la leyenda, fue el jefe del terrible sheriff de Nottingham, perseguidor de Robin Hood.

Para financiar sus costosas guerras con Francia, Juan tuvo que elevar los impuestos y pedir el apoyo de los “barones”, que eran sus súbditos, para contar con hombres y recursos. Para obedecerle, los barones pidieron garantías. Como no quiso aceptarlas voluntariamente, se levantaron en armas y le obligaron a firmar el documento, cuyo nombre traducido del latín sería “Carta magna de las libertades”. El monarca se vengó luego de quienes le había humillado y obligado a firmar, pero la Carta quedó escrita y vigente hasta nuestros días.

La Carta Magna estableció garantías para los dignatarios de la Iglesia, para los nobles y ricos comerciantes. Garantizó el comercio y la existencia de tribunales para el juzgamiento de los súbditos ingleses, a quienes se les reconocía el derecho de ser juzgados por sus pares. Determinó que el rey no podría cobrar impuesto sin el consentimiento del Consejo del Reino. En muchos sentidos, sostenía lo que ahora se llama el “principio de legalidad”.

A la “Carta Magna” se la considera como la base del sistema constitucional británico, que se ha desarrollado a través de normas escritas y consuetudinarias, pero que no está codificado.

Sin embargo, funciona con una eficiencia que la ha transformado en modelo de otros sistemas constitucionales del mundo.
Pero también es importante en la historia europea y mundial. Fue el primer documento de la historia occidental que recogió un pacto entre gobernantes y gobernados para que se garanticen derechos. Documentos similares se habían obtenido ya de los soberanos por las Cortes de León (1188) y las Cortes Catalanas (1192). Pero, siguiendo la tradición constitucional británica, sigue vigente.

La Carta Magna no es solo un viejo documento, sino una realidad viva.

eayala@elcomercio.org