12 de January de 2011 00:00

¿Dónde está la carne?

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Los líderes se llenan la boca de adjetivos tales como “plutócrata”, “burgués”, “cipayo”.. para acusar y distraer más que para alterar lo sustantivo que es el hambre, la desigualdad, la violencia o la inseguridad. Gracián decía muy bien: “quien define se define”. Si juzgáramos por eso y con ese criterio, veríamos que el sujeto de la acción política es secundario e intrascendente por lo que importa a muchos dirigentes es retratar de manera caricaturesca aquello que se dice detestar, aunque en el fondo con la acción muestre lo opuesto.

América Latina requiere sinceridad de propósitos y un nivel de tranquilidad y sosiego en la relación humana que se construye a partir de las palabras. Lo único al final que nos distingue de los animales. Si no logramos privilegiar lo sustantivo será cada vez más necesario subir el tono del agravio o del insulto para enterrar las debilidades de gestión de un gobierno democrático cuyo éxito o fracaso se mide por indicativos concretos y prácticos. No es quien más hable y con un tono más altisonante el que convence y modifica el curso de la historia. Gobernantes de voz pausada pero firme en su acción tuvieron un rol más trascendente que aquellos que seducidos por un micrófono o una cámara de televisión han pretendido sepultar resentimientos u odios bajo una catarata de palabras que lo mostraban en realidad más débil y temeroso que lo contrario que deseaban proyectar.

El subcontinente tiene una oportunidad histórica única. No tiene el pretexto de EE.UU., más preocupado en resolver su propia crisis y con un mundo que se moldea con nuevos actores de manera dinámica y activa. Todo esto requiere pensamiento estratégico y acción táctica que permita ganar nuevos espacios, aumentar oportunidades y despegar definitivamente de ese adjetivo de “esperanza” que hemos cargado desde hace 200 años. No perdamos tiempo en el insulto distractivo que a los que más conviene es justamente a los que menos nos interesa que favorezca. Los buenos precios económicos de los productos primarios combinados con gobiernos serios puede significar la radicación de capitales que generen empleos genuinos permitiendo la entrada un tanto tardía a una revolución industrial que ocupe a millones de latinoamericanos. Los precios del petróleo volverán a subir, millones de personas en China comienzan a consumir alimentos ricos en calorías lo que genera grandes oportunidades para nosotros. Todo lo tenemos ahora a mano y no es de recibo perder el tiempo en bravuconadas y actitudes autoritarias que lo único que consiguen es perder ocasiones históricas como las actuales.

Cuando alguien habla mucho y de cosas intrascendentes se suele interpelar: ¿dónde está la carne? eso deberían reclamar nuestros ciudadanos: la razón de estado que permita vivir mejor.

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