Carlos León Andrade

¿Por qué unirse a la Yihad?

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Una de las grandes incógnitas que en la mente de muchas personas no encuentra respuesta es ¿por qué jóvenes occidentales (norteamericanos, europeos , australianos) deciden juntarse al Yihad o Guerra Sagrada del Islam y están dispuestos a morir o a matar a los infieles?

Las imágenes del periodista norteamericano junto a su verdugo, que con un perfecto acento de inglés británico, comunica la decisión de decapitarlo como represalia a las acciones de Obama, así como la participación de Occidente contra la creación del Estado Islámico y el resurgimiento del Califato, aún no se borran, y la pregunta es ,¿por qué?

Según el escritor y filósofo norteamericano, Michael Ledeen, la respuesta es simple “porque le da sentido a la vida”.
Según Ledeen “el mundo occidental y capitalista es aburrido… Se ha magnificado el triunfo de la ciencia, la tecnología y la industria al mismo tiempo que enterraba el alma del individuo bajo una pila de cosas materiales”, esto ha llevado a muchos jóvenes a rechazar el materialismo y mientras unos han tratado de encontrar respuesta en el misticismo oriental, otros se ven identificados con una guerra de componentes espirituales, políticos y sociales. Según Leeden vivimos la construcción de un nuevo fascismo, y acuña el término islamofascismo. Recurre a la historia del fascismo de Mussolini para explicar cómo en este tipo de fenómenos se da la conjugación de varios elementos; uno espiritual, uno político y añadido el ingrediente de guerra. “Todo fascismo, cualquiera sea la versión de organización política o social, insiste que la guerra es la verdadera medida de la virtud humana. El valor y el coraje de una persona se mide por su rendimiento en combate”.

Otra causa, es que muchos son hijos de inmigrantes que se han sentido discriminados y han desarrollado una aversión al mundo occidental, el cual los ha marginado a la pobreza y al olvido. Son muchos los jóvenes hijos de migrantes somalíes en Minnesota, sirios en París, iraquíes en Londres que de un momento a otro desaparecen y escriben a sus padres desde un campo de batalla para explicarles que han decidido juntarse al Estado Islámico.
Una de las formas de reclutamiento entre musulmanes pobres es la oferta de seguridad económica para su familia, una vez que hayan muerto, ya sea en actos terroristas suicidas o en combate. También se habla de la oferta de que quien muere en la guerra santa, esa misma noche gozará de 72 vírgenes junto a ríos de miel y abundancia de dátiles. Pero para el mundo occidental, las invitaciones en correos electrónicos o en videos dicen cosas como “la cura para la depresión es el Yihad… Siente el honor que nosotros sentimos, siente la felicidad que nosotros estamos sintiendo”.
Una oferta muy tentadora para quienes transcurren sus vidas en un vacío espiritual, solamente lleno de cosas.