Carlos Jaramillo

Observadores piden respeto

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Los miembros de las misiones internacionales de observación de la segunda vuelta electoral, que se efectuará el 2 de abril, pidieron a los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República y a los demás actores políticos realizar una campaña de propuestas y dejar de lado el desprestigio de los opositores, en otras palabras les dieron un tirón de orejas para que depongan la campaña sucia que, lamentablemente, va de mal en peor.

Representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) se reunieron el lunes 20 de este mes con el Presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) y, por su intermedio, demandaron a las organizaciones políticas que actúen con respeto y seriedad, que planteen propuestas y eviten la descalificación de sus respectivos oponentes, “porque lo que se diga en la campaña –que oficialmente terminará el 29 del presente mes- afectará la imagen del siguiente Gobierno y el prestigio del Estado ecuatoriano frente al mundo”, profunda reflexión que merece la debida atención.

Pero, pese a este llamado de los delegados de organismos internacionales y a los reiterados alardes de ponderación y mesura de parte de los jefes y miembros de los equipos de la campaña proselitista, algunos de ellos expertos en injurias y descalificación de los oponentes, prosiguen con más énfasis, por todos los medios disponibles, inclusive las acusaciones falsas contra familiares candidatos.

Respecto la sugerencia de que presenten propuestas, lo que más bien sucede es que en vez de planteamientos de asuntos importantes, como son aquellos de carácter internacional, de la forma en la que afrontarán el irresponsable endeudamiento nunca visto antes, la independencia de las Funciones del Estado, el respeto a las dignidad humana y a las libertades, etc., continúa la competencia de ofertas demagógicas y algunas de ellas utópicas, tales como más créditos blandos para el sector agropecuario, más becas, más casas gratis, más subsidios, decenas de universidades, por citar sólo algunas de las numerosas promesas esgrimidas. Atención especial se ha dado al problema de la desocupación, que es la mayor preocupación del electorado. Desde la primera vuelta el “banquero”, como se trata de estigmatizar a Guillermo Lasso, ofrece la creación de un millón de puestos de trabajo en los cuatro años y, en respuesta, el “continuista”, como se trata a Lenín Moreno, dice que, en cambio, él creará 250 mil cada año.

Según la OIT el desempleo aumentó en Ecuador de 4.2% en diciembre del 2015 a 5.4 en el mismo mes del 2016 y a nivel regional subió de 6.6 a 8.1 por ciento en el mismo lapso y se prevé que si no se toman medidas efectivas en el presente año la situación empeorará.

Al recorrer algunas calles de Quito se palpa la dura realidad en ese campo.