18 de January de 2011 00:00

Carga tributaria

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Si en algo ha sido particularmente exitosa la revolución ciudadana es en incrementar la pesada carga del Gobierno sobre los hombros de la sociedad ecuatoriana. Prueba dramática de ello es el colosal presupuesto del sector público no-financiero que ha pasado del 23% a más del 40% del PIB durante la actual administración.

Esto significa que casi la mitad de lo que Ecuador produce cada año, se destina al sostenimiento de las actividades gubernamentales. También puede decirse que, de los 12 meses del año, la sociedad ecuatoriana trabaja casi cinco para el Gobierno.

Ni siquiera el Gobierno norteamericano representa una carga tan grande para su economía, a pesar de que está financiando dos guerras en Medio Oriente y pagando las cuentas de la mayor crisis financiera de los últimos 80 años.

En algunas economías escandinavas, el Gobierno tiene un peso similar al de Ecuador, pero esa situación deviene de un muy inusual acuerdo público-privado en que los ciudadanos han cedido al Estado una buena parte de lo que producen, a cambio de no tener que ocuparse por su seguridad, su salud, su educación, etc. En Ecuador, no sólo que los ciudadanos hacen contribuciones de primer mundo a cambio de servicios de "cuarto" mundo, sino que, además, deben procurarse su propia seguridad, salud, educación, etc.

Algunos dirán que una porción del presupuesto -petróleo y deuda- no son contribuciones directas de los ciudadanos. Vale recordar que, décadas atrás y en un acto de infinita inocencia, fueron los ciudadanos quienes cedieron al Estado los recursos del subsuelo. Por otro lado, son los ciudadanos los que, a fin de cuentas, terminan pagando la deuda pública.

Otros dirán que el presupuesto estatal sirve para promover el "desarrollo del país". Sin embargo, un Estado nacional que es incapaz de siquiera garantizar la seguridad física de los ciudadanos -tuve que interrumpir la redacción de este artículo para ver con horror a un pobre mensajero desangrarse tras recibir un disparo al pie de mi oficina, supuestamente ubicada en una "exclusiva" zona de negocios de la ciudad- ni su seguridad jurídica -no pasa un día sin que las cortes ecuatorianas sean públicamente cuestionadas- difícilmente será capaz de lograr objetivos aún más complejos como desarrollar el Ecuador.

El presupuesto gubernamental en relación al tamaño de la economía es la medida exacta de la "carga tributaria" que pesa sobre la sociedad ecuatoriana y que las autoridades intentan minimizar al considerar apenas una fracción de los recursos que de ella extraen.

Oliver W. Holmes, juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, dijo en 1904 que "los impuestos son el precio que se paga por la civilización". Ese no ha sido el caso en Ecuador, cosa que vale recordar ahora que el Gobierno planea volver "a la carga" con un nuevo "paquetazo" de impuestos.

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