Rodrigo Borja

El caos: realidad cósmica

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Me libré del trágico terremoto porque estuve en Harvard para dictar una conferencia sobre el calentamiento global y los desórdenes del clima. Allí dije que la armonía cósmica y el orden universal no existen. En el universo impera el caos. Lo que ocurre es que es tan diminuto el punto de vista del hombre sobre el cosmos y tan efímera su presencia en él, que le ha costado distinguir el desorden que impera en el universo.

Habitamos en un pequeñísimo planeta que forma parte poco significativa de una galaxia no muy importante en términos cósmicos. Este pequeño planeta se formó hace 4.500 millones de años, pero durante la primera parte de su existencia tuvo una atmósfera sin oxígeno y sufrió el impacto demoledor de asteroides y meteoritos procedentes de los choques de cuerpos siderales. Las condiciones actuales de nuestro planeta -que permiten la vida humana, animal y vegetal- datan de apenas unos 200 millones de años. El hombre apareció entre 500 mil y un millón de años atrás, que es un lapso efímero en dimensiones cósmicas. Y su paso por la Tierra es tan fugaz, sus plazos y dimensiones son tan cortos -incluidos los de la humanidad-, que no ha podido percibir el desorden cósmico del que forma parte.

Muchos científicos -Henri Poincaré, Edward N. Lorenz, Michel Hénon, Stephen Smale, Mitchel Feigenbaum, René Thom y otros- sostienen que el mundo no está “matemáticamente” ordenado ni existe regularidad, predecibilidad y armonía en la naturaleza.

En los años 70 del siglo XX científicos norteamericanos y europeos -entre los que había matemáticos, físicos, químicos, biólogos, fisiólogos- llegaron a la conclusión de que el caos universal no es una forma accidental del orden sino que el orden es una forma accidental del caos.

El telescopio espacial Hubble, en órbita desde 1990 para investigación científica, captó imágenes de la violenta desintegración de una estrella -20 veces más grande que nuestro Sol-, cuyos pedazos fueron violentamente lanzados al espacio.

A comienzos del 2005 astrónomos de Harvard anunciaron haber observado la fuga de una estrella desde nuestra galaxia, que salió disparada hacia el espacio interestelar.

El telescopio Hubble, desde un punto orbital situado a 590 kilómetros de altura, captó en 2006 las imágenes del violento choque de las galaxias “Antannae” ocurrido a 68 millones de años-luz de distancia de nuestro planeta. Dijo la NASA, en esa oportunidad, que el choque de las dos galaxias nos da “un avance de lo que puede pasar cuando nuestra Vía Láctea probablemente choque con la vecina galaxia Andrómeda dentro de unos 6 000 millones de años”.

En el 2007 el telescopio espacial Spitzer de la NASA captó el choque de cuatro galaxias situadas a 300 millones de años-luz de la Tierra, que quedaron reducidas a una sola gran masa informe de materia sideral.

¡Estos son el “orden” y la “armonía” que supuestamentre reinan en el universo!