María Cárdenas R.

¿Caos planificado?

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4 de May de 2012 00:01

Soy positiva, como todo miembro de una sociedad pretende serlo, y deseo encontrar hasta en lo peor lo bueno de la ciudad que ama. Busco a diario y en todo momento una buena excusa para, ese día, sentir gusto por vivir en la capital de un país que lleva títulos excepcionales, como Patrimonio Cultural de la Humanidad y la ciudad que toca el cielo, entre muchos otros con los cuales nosotros mismos la hemos bautizado. Me encanta la imponente naturaleza que nos rodea y aunque ahora último ha estado fría y lluviosa, me encantan sus cielos azules. Pero, poco a poco, su brillo desaparece cuando abro mis cortinas y ya desde un piso alto veo a 12 policías en un mismo redondel haciendo su agosto con una solución a medias que no ha servido de nada, como es el pico y placa, cuando sus calles están rotas y llenas de parches, me imagino el tráfico que debo soportar hasta el lugar de trabajo y me da escalofrío y para colmo, veo que la mayor preocupación del Alcalde, que no sé si existe en realidad, a excepción de la nueva y gran cantidad de publicidad que debería llamarse propaganda, es si se debe o no cambiar el nombre del aeropuerto, cuando ni siquiera existen vías para llegar a él.

Se realizan obras cosméticas sin que estas cumplan su verdadera misión. La avenida Naciones Unidas fue rehecha, quedó bien bonita, nadie lo puede negar, pero la razón de hacerla era construir estacionamientos debajo para aliviar la situación de falta de ellos en la zona, no acabar con los pocos aunque mal administrados que existían. Además, que la gente no entiende por falta de señalización, que hay una calle a lo largo de una porción de la misma para permitir la entrada a los estacionamientos de los edificios de la zona.

Soterramos cables, destruimos calles y hacemos el tráfico más complicado de lo que ya es con las varias horas pico creadas de una solución mal planificada y a medias, pero en este trabajo, se ha pensado en dotar a la ciudad de la canalización necesaria para que el gas llegue, si no a las antiguas, ¿por lo menos a las nuevas edificaciones que crecen como mala hierba? Esto Cuenca lo solucionó con una sola obra, nosotros, los capitalinos, tendremos que soportarlo de nuevo cuando entremos a la nueva era.

Se presenta una nueva planificación de la ciudad como si la anterior, que no tiene una década y servía para 25 no sirviera para nada. Se permite en el futuro cercano que se levanten torres en zonas centrales ya complejas que no tienen calles y quién sabe si tienen servicio de agua para soportar la densidad en altura.

No soy la única, queremos una ciudad que tenga un Burgomaestre de verdad, que priorice temas, ponga orden, que se atreva, aunque pierda votos, a construir la ciudad que realmente queremos.