Carlos Jaramillo

Otro canal interoceánico

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6 de July de 2013 00:01

El Presidente de Nicaragua firmó el mes pasado un contrato con una empresa china para la construcción de un canal interoceánico, un ferrocarril entre las costas del Pacífico y el Atlántico, dos puertos de aguas profundas, un oleoducto y un aeropuerto internacional.

El megacontrato contempla la concesión del canal durante 50 años y, según las informaciones de prensa, la adjudicación se hizo sin licitación a la compañía privada "HK Nicaragua Canal Development", pese a una serie de críticas, conjeturas y acusaciones de que se está subastando la soberanía de ese país, catalogado como el más pobre de Centroamérica.

La construcción del nuevo canal tendrá costo de 40 000 millones de dólares y el contratista ha manifestado que algunos sectores financieros han demostrado interés. La obra tiene importancia para el transporte marítimo internacional, ya que permitirá el paso de barcos de gran calado, que no pueden hacerlo actualmente por Panamá, pese a que se lo está ampliando.

Ecuador es uno de los usuarios de esta vía para el envío de sus productos a los puertos del Atlántico y viceversa y, sin duda, se beneficiará del proyecto de Nicaragua, que aún está en fase embrionaria, ya que recién se efectúan los estudios y se anuncia que los trabajos previos comenzarán en 2014 y culminarán en seis años, oferta difícil de cumplir.

La viabilidad del proyecto ha despertado mucho escepticismo, por la complejidad, alto costo y magnitud de la obra (triple de longitud del de Panamá), a lo que se suma que China y Nicaragua no mantienen relaciones diplomáticas y de Wang Jing, el enigmático representante de la firma constructora tan sólo se sabe que es médico, millonario y principal accionista de una compañía fabricante de equipos de telefonía. En esta oportunidad se recuerdan las vicisitudes de la construcción del Canal de Panamá, que iniciaron dos compañías francesas, en territorio que aún pertenecía a Colombia, pero pronto la abandonaron y la asumió y culminó Estados Unidos, que había considerado también la posibilidad de ejecutar el proyecto de Nicaragua.

La obra se complicó porque fue necesario experimentar el novedoso sistema de esclusas, por la diferencia del nivel de los dos océanos; estuvo lista en julio de 1914, el mismo mes que comenzó la Primera Guerra Mundial e inició oficialmente sus operaciones el 15 de agosto de ese año. En diciembre de 1999 se transfirió la administración al Gobierno de Panamá.

Las experiencias logradas en la construcción y manejo del canal panameño serán, sin duda, de mucho valor para la ejecución de la obra encargada por el presidente Ortega, con el beneplácito de la Asamblea Nacional, a una empresa china, acorde con el fervor de los miembros de la Alba por el coloso asiático.