César Augusto Sosa

Campaña por el dinero electrónico

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El manejo del dinero electrónico mantiene en orillas opuestas al Gobierno y la banca privada, lo cual es otro freno para el funcionamiento de este medio de pago que aún no genera interés en la ciudadanía.

Para intentar revertir esta situación, el Gobierno arrancó una campaña que involucra al propio Presidente de la República, quien salió la semana pasada a pedir que su sueldo se pague con dinero electrónico.

La posición del Presidente ya marca una diferencia con las propuestas que realizaron hace dos semanas un asambleísta y un consejero del Consejo de Participación, ambos oficialistas. Ellos solicitaron a las autoridades de sus respectivas entidades que los sueldos de todos los funcionarios se paguen con dinero electrónico con el objetivo de dar ejemplo y generar confianza.

Sin embargo, esa propuesta limitaba el derecho de cada ciudadano a elegir cómo quiere recibir su salario: efectivo, cheque, transferencia bancaria, etc.

El primer paso en falso en la campaña oficial se corrigió en la reciente sabatina, cuando el Presidente volvió a tocar el tema y aclaró que el uso del dinero electrónico es voluntario, como cualquier otro medio de pago. Y pidió a quienes no confían en la propuesta oficial que no utilicen el dinero electrónico, pero que no obstaculicen a las personas que sí quieren hacerlo.

Pero el obstáculo es para quienes desconfían del dinero electrónico administrado por el Banco Central, ya que siguen sin opciones en el sistema financiero privado, limitando así su libertad de elegir. La campaña oficial habla únicamente de las bondades de un plan manejado por el Ejecutivo, pero no ofrece ninguna alternativa en el sector privado. Si el Gobierno está seguro de que su propuesta es la mejor para los clientes, sea por precios, niveles de seguridad o cobertura, la posibilidad de competir con la banca no debiera generar ningún temor, más cuando tiene la potestad de regular los costos. Hacer lo contrario solo alimenta las dudas sobre el plan oficial.