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Minimizar el bullying cotidiano entre niños y adolescentes en Ecuador es inadmisible. Sí, es inadmisible aquella tara que desempolva los abusos propios de la niñez entre pares de los noventa, de los ochenta, de los setenta para concluir, sueltos de huesos: ‘Era normal’; ‘no nos ha pasado nada’. ¿Es lo normal? ¿No nos ha pasado nada?

Señores. Sí nos ha pasado. Considerar ‘nada’ la violencia, aceptarla como parte de la vida, de la niñez, es grave y es el espejo de una sociedad que cuenta homicidios principalmente por su escasa capacidad para resolver conflictos más que por la delincuencia o el crimen organizado.

El bullying es violencia, lo fue ayer, lo será mañana. Una violencia inaceptable. Ecuador tiene un nivel declarado de violencia escolar entre pares del 58,8%. Seis de cada 10 estudiantes de entre 11 y 18 años (de 8° de básica a 3° de bachillerato) son víctimas.

Y las formas más comunes de esa violencia escolar entre pares son de carácter verbal y psicológico: por insultos, apodos, rumores y agresiones por medios electrónicos. Tampoco son aisladas acciones directas como la sustracción de pertenencias y golpes. Lo dice la Unicef.

La Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas garantiza, sin discriminación, el derecho a la vida de los niños; el respeto a su honra y reputación, y su desarrollo físico, emocional, cognitivo y social.

Para el sistema educativo ecuatoriano se identifican dos tipos de faltas por esta forma de violencia: graves (maltrato verbal o físico) y muy graves (publicaciones difamatorias). Después de que una niña ha muerto en Guayaquil por torturas en el aula de clase, ¿cuántas faltas graves han sido determinadas en escuelas y colegios? ¿Cuántas faltas ‘muy graves’ registran las Juntas Distritales de Resolución de Conflictos? ¿Se empolvan en un archivero?

No, no falta un paredón para los niños, sino medidas educativas para aplacar esa violencia. Y esa misión no es exclusiva de maestros. La tarea para la sociedad es asumir que el bullying nunca debió ser naturalizado en el aula.