María Cárdenas R.

¡Qué lindo bulevar!

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8 de agosto de 2014 00:05

María Cárdenas R.
​mcardenas@elcomercio.org

La creatividad da como resultado inmensa variedad de productos, pero debe haber reglamentación de salud y funcionamiento. Estos folclóricos vendedores ambulantes afectan a quienes el mismo Municipio vendió o arrienda las casetas comerciales regadas a lo largo de las avenidas. La Policía Metropolitana juega, con los vendedores ambulantes, al gato y al ratón, los arrían suavemente y los callejeros, ¡más vivos!, se les esconden. Ni bien terminan su paseo los controladores, salen a sus espaldas, a seguir afectando la turística ciudad. A este gobierno local nuevo, también, entre tanta cosa le toca, retomar, refinanciar, reorganizar y, poner orden, para inmediatamente vivir todos mejor y en armonía.

El bulevar de las Naciones Unidas es un caos. La amplia acera peatonal es utilizada por motociclistas, ciclistas y, entre los caminantes, los tranquilos policías metropolitanos dedicados a chatear vía celular. Desaparecidos unos mini recipientes metálicos, hoy, la calle y acera son basureros.

Cuando se construyó este maquillaje urbano, parecía impresionante, aunque por debajo no contara, según lo planificado, con los cientos de parqueaderos indispensables. Las exposiciones en la vía pública marcaron su esencia, hoy es el desorden absoluto. Por el espacio diseñado como calle, acceso a los parqueaderos subterráneos de los edificios, caminan orondos los peatones, aunque exista señalética de vía y hasta bravos se ponen cuando pasa un auto. Las motocicletas hacen de las suyas zigzagueando entre la “calle” y la “vereda” sin vergüenza, en contravía, ante las narices de los impávidos agentes metropolitanos.

Verde en bolón o al carbón. Mango verde y grosellas con sal, limón y hasta pimienta. Helados de una marca azul en mochila o carrito y canguil de dulce o de sal para acompañar. Chochos con o sin fritada y buen ají de grasientas canastas. Plantas para la salud, la suerte y, solo se crían en agua. El sanalotodo ofrece jugos con las más variadas combinaciones, que si para el libido o para el hígado. Ropa para perros, zapatos incluidos. Lotería para la suerte y no perder la esperanza. Gafas de gran marca y originales accesorios de celular. Al fondo la música de los almacenes de electrodomésticos que sobrepasa los niveles permitidos.

¿Los afectados? El mismo Municipio entregó los quioscos a los mercaderes organizados, aquellos que dejaron la calle para pagar impuestos y renta por un espacio limpio y vender con sanidad y educación. Así, Don Francisco, mi preferido, es uno de ellos, a los que los vendedores ambulantes, sin orden ni ley les hacen competencia desleal que ensucia la capital turística. Sin miedo amenazan los callejeros a los establecidos. Los policías metropolitanos, con quienes converso, se aburren de su inútil función, pues si no hay comisario presente, no pueden retirar el producto o emitir multa alguna. Una invitación a las autoridades a pasear por el famoso bulevar y poner orden de algún tipo en defensa de los beneficiarios de los quioscos a lo largo de la amplia vereda, parte de la turística capital.