Marcelo Ortiz

El buen vivir y la felicidad

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9 de September de 2014 00:05

Hace pocas semanas comenté en esta columna que el “Régimen del Buen Vivir” consta en el Título VII de la Constitución vigente, y que casi a los ocho años de este gobierno, recién se va a implementar como un programa de ejecución urgente hasta el 2017. Al efecto, se ha creado la Secretaría del Buen Vivir adscrita a la Presidencia, y a cargo del periodista Freddy Ehlers, quien en declaraciones de estos días, ha afirmado que todo lo que se hace en el país es para ese fin, como las carreteras y escuelas, porque la felicidad es un objetivo prioritario del Gobierno.

En 75 artículos constitucionales, ampulosos, redundantes, repetitivos y con disquisiciones filosóficas, se da una orientación modeladora de la vida de las personas, enmarcándolas en los diseños que elabore el Estado protector para hábitat y vivienda, educación, seguridad, comunicación social, cultura física y llega al extremo del tiempo libre.

Esta vida dirigida desde las alturas del poder no alcanzó resultados positivos y peor trascendentes, porque en el siglo XX los dos ensayos europeos, el fascista italiano y el nazi alemán sucumbieron en 1945. Ahora, la política social que tienen esos países y otros, se basa en un alto nivel de vida que proporcionan salarios suficientes para que sean administrados por los núcleos familiares. En la plataforma on-line Job and Talent -empleo y talento- cuyo trabajo se especializa en investigar el mercado laboral, publicó en mayo-2014 la lista de nueve países en los cuales se dan los mejores salarios. El primer lugar ocupa Luxemburgo, país pequeño donde se puede ganar USD
4 098; le sigue Noruega, el país nórdico que alcanzó el mejor nivel de vida del mundo, a través de mayores fuentes privadas de trabajo, y cuyos ingresos promedian unos 3 678; el tercer lugar tiene Austria, con 3 437; siguen EE.UU. e Inglaterra con 3 263, y el 6º es Bélgica con 3 035. Cierran, Suecia, Irlanda y Finlandia en la escala de USD 2 000.

Dentro del concepto del Buen Vivir se ha incorporado a la felicidad como un indicador decisorio, cuando se trata de investigar a quienes trabajan para empresas privadas, con el fin de conocer las condiciones de vida personal en relación directa al rendimiento de sus tareas diarias. En estos sectores, es útil este factor porque influye directamente en el monto económico de ganancias que orientan el nivel de salarios y las utilidades, pero trasladar el concepto de felicidad al ámbito político de ejercicio del poder, es crear un espejismo que justificaría la permanencia por tiempo indefinido del líder.

Al final de agosto de este año, reunió el Presidente de Bolivia a delegados de Venezuela, Uruguay, Ecuador y México para “medir el buen vivir en relación directa a la felicidad”, intentando fusionar ese ánimo personalísimo con sentimientos colectivos, y sin tomar referencia del tipo de gobierno. En el 2012, el Índice del Planeta Feliz, publicó una lista de los 10 países mejor ubicados: encabezó Costa Rica, y en los puestos 8 y 9 Nicaragua y Venezuela. ¿Pueden constar los últimos como modelo de felicidad?