Jorge Gallardo

Brechas que cerrar

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23 de December de 2012 00:01

En el Ecuador, estudios en profundidad sobre las causas que determinan las diferencias en oportunidades de trabajo entre hombres y mujeres simplemente no existen. Así mismo, no hay estudios sobre el porqué la remuneración que un hombre percibe por desempeñar un puesto de trabajo, es en promedio superior de lo que una mujer recibe por el mismo trabajo. Es cierto que las ganancias que se han obtenido debido a un mayor acceso de la mujer a la educación se han reflejado en una mayor participación femenina en la fuerza de trabajo. Sin embargo, persisten diferencias considerables en cuanto a las horas de trabajo y a los ingresos. En los países desarrollados los hombres ganan en promedio un 16% más que las mujeres en trabajos similares que demandan ocho horas diarias de trabajo. En los niveles más altos las diferencias son aún mayores. Esta brecha de ingresos es mayor en familias con uno o más hijos. Esto significa que a la mujer se la penaliza por tener hijos lo cual es inadmisible ya que una familia con hijos necesita de mayores ingresos. Este tema ha sido incorporado en la discusión sobre la calidad del desarrollo y su impacto en la sociedad. Por lo cual se aconseja diseñar políticas públicas que permitan cerrar esta brecha entre géneros para crear economías más sostenibles y sociedades inclusivas. Por lo tanto, se debe mejorar el sistema impositivo y el sistema de beneficios para matrimonios que trabajan. Las estadísticas determinan que una vez que se deducen los gastos para cuidar de los hijos, más de la mitad del segundo salario de la familia se va en pago de impuestos. Si esto es así, en el sentido de que los gastos de cuidar de los hijos se llevan un salario entero no hay motivación financiera para que los padres trabajen a tiempo completo. En las crisis que están viviendo algunos de los países europeos, la mujer ha sufrido menos que los hombres en términos de conservar sus puestos de trabajo, talvez por la diferencia en las remuneraciones. Además, las mujeres casadas han trabajado más horas para compensar la falta de ingresos del esposo. Sin embargo, las medidas de ajuste aplicadas en los países en crisis están afectando al empleo público en donde las mujeres tienen una participación de más del 60% de la fuerza laboral. El impacto que tiene la diferencia de ingresos a lo largo de la vida productiva de una mujer es dramático. Muchas mujeres se retiran con una pensión menor y terminan sus últimos días viviendo en la pobreza. Por consiguiente, es de vital importancia tomar en consideración estos aspectos para que la brecha de ingresos entre hombres y mujeres por el desempeño de trabajos similares vaya desapareciendo en el tiempo. Para corregir estas inequidades se deben aprovechar los censos de población para conocer más en profundidad esta realidad.