Mauricio Pozo Crespo

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Columnista invitado

En la búsqueda de información para un libro de mi autoría, que probablemente salga a circular en noviembre próximo, se han encontrado datos interesantes de la economía ecuatoriana de los últimos 15 años que vale la pena que se resalten.

Uno de ellos es la cantidad de recursos recibidos por el país desde el 2000 hasta el año anterior, tanto en las exportaciones petroleras como en los ingresos fiscales.

En el tema de las exportaciones, entre el año 2000 y el 2013, el país recibió por concepto de exportaciones petroleras USD 104 000 millones, cifra que se descompone en USD
77 000 millones que corresponden al período 2007–2013 en comparación al período 2000–2006 que acumuló USD 27 000 millones. Estos números muestran con absoluta claridad que los últimos siete años de los 14 analizados el país y el Gobierno han recibido ingresos por el 74% del total recibido en todo el período. El Gobierno actual se ha visto beneficiado por una coyuntura favorable de altos precios del petróleo, pues los volúmenes de producción y de exportación inclusive bajaron hasta el 2010 y 2011 para empezar a recuperarse el 2012 y 2013 y acercarse a la producción del año previo a esta administración, 2006. Es ilustrativo también afirmar que el 73% del total ingresado por este concepto se ha concentrado en el 50% del período.

Las cifras del sector público consolidado muestran que mientras el año 2000 los ingresos fiscales totales ascendían a USD 4 126 millones, el 2013 estos alcanzaron los USD 37 260 millones, es decir, en un período de 14 años los ingresos totales del presupuesto se multiplicaron por 9. En lo referente a los gastos, estos pasaron de USD 3 889 millones a USD 41 607 millones entre el año 2000 y el 2013, registrando por tanto un incremento equivalente a 10.7 veces. En tal virtud, es evidente entonces que el aumento de los gastos totales es mayor al de los ingresos totales.

En los últimos 14 años desde el inicio de la dolarización hasta el cierre del 2013, el Estado ha recibido ingresos fiscales acumulados por USD 231 000 millones, de los cuales el 80% fue recibido en el período 2007 – 2013, es decir, en los últimos siete años frente a los primeros siete años cuando el país recibió el 20% restante.

El análisis anterior permite concluir que el país ha disfrutado de una bonanza de recursos en especial en los últimos siete años, pero su ritmo de gasto ha ido inclusive más allá de esa abundancia de fondos.

Esa expansión fiscal es la que explica la ausencia de ahorros fiscales y el mensaje oficial que ahora vienen tiempos difíciles hasta que los megaproyectos se terminen. Asoma impresentable hablar de tiempos de vacas flacas todavía con un petróleo cercano a los USD 100 el barril y luego de siete años de farra y dispendio. ¿No les toca sino endeudarse hasta el infinito? ¿Quieren más botones o muestras de excesos?