Gonzalo Ruiz

Evo busca otra reelección

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En febrero Bolivia irá a las urnas para un referendo en el que el Presidente en funciones buscará una reforma para una cuarta elección consecutiva.

La noticia suena a música desafinada, pero con orquestas simultáneas en distintos países y con diferente suerte, todas al tiempo que marque la batuta del poder imperante.
Nada hay nuevo bajo el sol. Hugo Chávez lo hizo en su tiempo, sin reparos y aprovechando la fuerza desbordante del Partido Socialista Unido de Venezuela. El comandante Daniel Ortega también ajustó las teclas de alianzas y logró torcer el mandato constitucional hacia la reforma. Y en otra línea de pensamiento, Álvaro Uribe fue beneficiario de una reforma política en Colombia para tener dos períodos presidenciales seguidos. A Cristina Kirchner sí le falló el plan y ahora está obligada a entregar el poder, muy a su pesar.

El caso ecuatoriano es de sobra conocido. Pese a que la Constitución aprobada por el pueblo tras la Constituyente ya no permite otra reelección, el oficialismo quiere pasarla con una enmienda constitucional.

Evo Morales terminará su período el 2019. La economía le funcionó y el vicepresidente Álvaro García Linera se permite decir en los discursos que la plata para las mejoras sociales no se le acabará nunca. Diario El País, de España, se adelanta desde el exterior a romper el silencio de las encuestas, todavía imposibles de difundir en el país andino, y dice que Evo perdería la consulta de febrero. Se basa en una publicación del diario Página Siete, que muestra que el no a la reelección contaría con 52% de apoyo frente al 42% del sí oficialista.

Pero Ipsos, que suele presentar encuestas favorables al Régimen, invierte el resultado dando a la tesis del Presidente el 49% y al no, el 39.

La campaña todavía no arranca pero el columnista Israel Adrián Quino, en diario El Deber, advierte sobre la utilización de bienes, recursos y servicios de instituciones públicas.

Una historia conocida. Repetida. La partitura parece la misma, aunque el conciertose ­vaya quedando sin músicos o con, acaso, algún solista, fuera de programa.