Sebastián Mantilla

Del bloqueo a Cuba

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smantilla@elcomercio.org

Una de las noticias internacionales que ha causado revuelo al término de este 2014 tiene que ver con el anuncio hecho por el presidente estadounidense Barack Obama de poner fin al bloqueo y de restablecer cuanto antes relaciones diplomáticas con Cuba.

Las primeras sanciones impuestas por Estados Unidos a la isla se dieron en 1961, dos años después de la Revolución impulsada por los hermanos Castro. Luego se incorporaron otras en 1992 a través de la Ley Torricelli y en 1996 a través de la Ley Helms-Burton.

La decisión de poner término al embargo no solo atiende a un pedido que varios países de la región han manifestado por años, sino responde a una cuestión de lógica y de sentido común. El bloqueo no logró nada. En lugar de debilitar al régimen castrista, lo fortaleció. Es decir, todas estas sanciones fueron utilizadas para tapar las inconsistencias de un modelo económico caduco, al igual que consolidar un régimen autoritario y violatorio de los derechos humanos.

A más de ello, el hábil manejo de la comunicación de parte del Gobierno cubano, la propaganda que se hacía sobre los avances en lo social (salud, educación, seguridad social, etc.) y cultural sirvieron para maquillar la realidad, poniendo a Cuba como un modelo a seguir en la región.

Luego de que han pasado 53 años de bloqueo es curioso apreciar que sean los propios estadounidenses quienes se den cuenta del error. El presidente Barack Obama ha sido claro en este aspecto. En declaraciones a la prensa mencionó que el “embargo ha sido contraproducente a la hora de avanzar los objetivos en los que estamos interesados”. Es decir, por dar prioridad a aspectos de carácter ideológico se perdieron de vista aspectos estratégicos.

Al contrario, el embargo sirvió para “tratar de exportar” el modelo cubano a otros países de la región. Aunque a la final no tuvieron mucho éxito, esa incidencia se plasmó en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, entre otros.

Ahora que la crisis está golpeando a Venezuela, Cuba no tendrá las mismas facilidades, subsidios y ayuda que antes. Esto les llevó a los hermanos Castro a buscar nuevas alternativas. Cuba recibe actualmente de Venezuela un subsidio de USD 2 000 millones de dólares al año. Esto es equivalente a las remesas de los exiliados que, de terminar el bloqueo, este monto podría cuadruplicarse. Es decir, es mejor negocio ser amigo de los Estados Unidos que de Venezuela.

El fin del bloqueo le da a Obama no solo un punto importante en términos de política exterior (la cual no tiene logros que mostrar), sino que le brinda mayores posibilidades a los Estados Unidos de recuperar el espacio perdido, el cual está siendo copado por China.

Veamos qué pasa en los próximos meses. Aunque la eliminación del bloqueo es algo positivo habrá que ver qué pasa en el Congreso y en el Senado de los EE.UU., los cuales están controlados por el Partido Republicano.