5 de May de 2010 00:00

Billete o condena

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León Roldós Aguilera

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Un cura describía al infierno con extremo dramatismo. Sus sermones nunca se referían a la Iglesia sustentada en el amor y en el perdón para la que Cristo asumió forma humana. Cuestionado por parroquianos explicó: “si hablo del amor, bajan las limosnas; si meto miedo con el infierno, suben las limosnas”.

La anécdota la recuerdo cuando el ingeniero José Luis Zinitt, presidente de la Asociación de la Industria Hidrocarburífera del Ecuador -que agrupa a las petroleras privadas-, expresa que la amenaza de Rafael Correa de expropiar o nacionalizar sus campos en caso de no firmar los nuevos convenios es “más un poco de publicidad, un poco más de presionar a las empresas”.

Un sábado la amenaza de Correa, luego silencio para que se “manifiesten” los amenazados.

Zinitt fue el representante personal del presidente Correa en Petroecuador, por eso lo conoce muy bien, cuando la negociación del 2008 de los contratos transitorios por un año, que entonces Correa aplaudió, pero ahora dice que no leyó ni conoció, sino que se confió en quienes lo habían elaborado, porque comparándolos con los vigentes en tiempos de Alfredo Palacio, con las mismas empresas petroleras, el Ecuador perdió -y las petroleras privadas ganaron- más de 1 000 millones de dólares, por la modificación de la fórmula de beneficios del Estado. Hoy Zinitt representa a las petroleras privadas entonces premiadas.

Cuando haya honestidad en la Fiscalía y en la Función Judicial habrá que establecer responsabilidades por esa negociación, en que hubo por lo menos ingenuidad e ignorancia, muy próximas al dolo.

Zinitt participó en la sesión del Directorio de Petroecuador del 19 de mayo del 2008, a la que concurrió Rafael Correa, cuando los funcionarios y técnicos de la empresa intentaban explicarle a Correa que jurídica, técnica y financieramente no era conveniente el contrato que él quería para Ivanhoe por el precio que esa empresa fije sin desagregar los costos. La imposición se resumió en que no importaban los costos y que Ivanhoe ponga el precio del barril de petróleo procesado, sin importar lo que se incluya, “salario de la mamá del gerente, todo lo que quieran”.

Ese contrato con Ivanhoe -por el que se le entregó el bloque 20 de la Amazonía, en que se incluye Pungarayacu, en que según Ivanhoe hay 20 billones de barriles, cuatro veces más que la suma de los otros campos petroleros que han sido evaluados- es una verdadera cloaca contractual en lo jurídico y en lo económico.

En nota de prensa de abril 27 del 2010, Ivanhoe informa “funcionarios del Gobierno del Ecuador han sugerido que el contrato de Ivanhoe Energía podría constituir la base de un modelo de contrato para las empresas que deseen participar en el desarrollo de petróleo de Ecuador”. ¡Qué desverguenza!

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