Walter Spurrier

10 000 becarios

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En una reciente entrevista, el Presidente reveló que el Gobierno tiene 10 000 becarios estudiando en las mejores universidades del mundo.

Es una excelente iniciativa la de capacitar a profesionales y académicos nacionales en los grandes centros educativos del mundo. El Presidente lo conoce de primera mano.

En lo social, significa que en el futuro, las universidades tendrán mejores docentes e investigadores y prepararán mejor a los estudiantes. En lo económico, las empresas tendrán mejores profesionales y gerentes. En lo personal, ecuatorianos capaces cuyas familias carecen de medios, pueden estudiar afuera, y superarse.

¿Pero 10 000? No es un eficiente uso del dinero, por definición siempre escaso.

En un negocio privado, donde los socios le piden cuentas a la administración, se construyen las instalaciones o plantas y se contrata el personal necesario para cubrir el mercado, y no más.

Un problema de este Gobierno, que gozó de la mayor bonanza económica de la historia, es excederse en algo bueno.

Irónicamente, eso es malo. Un ejemplo: las hidroeléctricas.
Luego de varios años de no iniciar ningún proyecto, las autoridades contratan ocho de golpe, y el país se verá abocado a tener exceso de capacidad instalada. La amortización de los créditos chinos y rusos pesará sobre el Fisco, y el resultado es que suben las tarifas para la industria. ¿Para qué las hidroeléctricas, si elevan el costo de la energía?
Las mejoras en los servicios a los ciudadanos deben ser sostenibles. La extensión de un servicio educativo o de salud, o un alza de sueldo, debe ser permanente. No hay nada peor que acceder a un beneficio que luego es retirado por impagable, como sucede en Grecia.

En el caso de los becarios, debieron dosificarse las becas de acuerdo a las necesidades del mercado. Ahora están llegando los primeros. Es necesario que tengan acceso a puestos en universidades, institutos o empresas, para aprovechar sus talentos y que puedan realizarse. Pero son demasiados; la economía nunca alcanzó un alto crecimiento, a pesar de los ingresos petroleros; hoy está estancada y posiblemente se contraiga en 2016. En el sector privado debe estar creciendo el desempleo.

Quienes estudiaron afuera financiados por sus familias, pueden optar por trabajar en el exterior. Los becarios no tienen esa opción, porque en ese caso tienen que pagar el préstamo recibido para sus estudios.

Sin duda, hay becarios que tocan las puertas de las universidades, cuyos presupuestos sufren recortes. El que no consigue un cargo incurre en incumplimiento de sus compromisos bajo la beca y tiene que pagar el costo de su educación (y así debe ser). Al no tener ingresos no puede pagar y le ejecutarían la garantía, que bien puede ser la casa de sus padres.

Una extraordinaria oportunidad muta en tragedia griega.

wspurrier@elcomercio.org