Gonzalo Ruiz

La confianza de la gente y la banca

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La estabilidad del país, en el aspecto económico, descansa en la confianza. La confianza, a su vez, reposa en una banca privada sólida y solvente.

El debate en el país se agitó durante un buen tiempo en el Código Monetario y Financiero que el Gobierno envió a la Asamblea Nacional para su tratamiento y aprobación con el carácter de urgente.

Los ejes neurálgicos en este tenso e intenso lapso versaron sobre la permanencia de la dolarización, el poder que acumula la nueva Junta Bancaria, la liquidez y su indispensable garantía, y la orientación del crédito para impulsar el desarrollo productivo del Ecuador.

Se produjo, una vez más, el choque de trenes entre visiones contrapuestas del desarrollo y la concepción del rol del Estado en la vida nacional. Simplificando el debate entre ‘neoliberales’ y socialistas del siglo XXI no se percibe los matices intermedios ni se decantan riesgos y oportunidades.

El Gobierno sostiene que es indispensable unificar el mando del sistema bajo un control que impida una nueva crisis bancaria como la experimentada, con traumas de larga curación, hace más de una década. Eso lo buscó a través de un poder que reúna a varias entidades. La puesta en práctica de esas funciones y atribuciones puede ser larga y tardar hasta un año, en vista de que se debe escribir centenas de reglamentos y nombrar un Consejo Consultivo.

La oposición en la Legislatura imputó a un poder muy concentrado que el Ministro de Economía desestima. Los banqueros, empero sí ven con desconfianza el manejo político y poco técnico de esa función.

En materia de liquidez se comenta que es imprescindible que dicho Fondo sea invertido en papeles que se puedan convertir en dinero en poco tiempo para sortear avatares de eventuales requerimientos del mercado y de la gente cuando quiera tener plata contante y sonante en sus manos. Los criterios técnicos de las normas de Basilea se superan pero la colocación de dinero en bonos del Estado generó inquietudes. En la reunión de los cuatro grandes bancos privados con el Presidente se tocó el tema y esa opción fue aceptada. Parecía muy lógico que colocaciones en papeles que no se pueden efectivizar de la noche a la mañana no armonizaban con el espíritu del Fondo de Liquidez. Preocupa a representantes de la banca entrevistados esta misma semana, que esos fondos, empero, puedan estar en papeles de la Corporación Financiera o el Banco de Fomento, cuya conversión en dinero líquido no es inmediata. El ministro Patricio Rivera dijo a Ecuadoradio que la inversión debe estar diversificada y ser fácilmente disponible, en caso de requerirse.

La dolarización, dice el Gobierno, está garantizada. No ve problemas por la billetera electrónica. Las transacciones por esa vía deben tener el respaldo recomendado.

Persiste la inquietud sobre la orientación del crédito en libertad, el poder de la Junta en esa línea y la actividad bancaria en una atmósfera de confianza indispensable que garantice el dinero que es de la gente.