Enrique Ayala Mora

Bachillerato improvisado

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23 de September de 2011 00:01

Un cartel que portaba una estudiante de bachillerato en las protestas la pasada semana decía: “Contra el bachillerato improvisado”. El letrero y, sobre todo, la actitud de maestros y estudiantes sobre la implantación del Bachillerato Unificado, debe preocuparnos profundamente.

Tienen razón los docentes, alumnos y padres de familia que han protestado frente a las decisiones del Ministerio de Educación. El plan de estudios de bachillerato que se pretende imponer apenas se conoció en su última versión recién hace como un mes. Se colgó en Internet sin que su hubiera formulado un proyecto serio, que recogiera anteriores experiencias; con la consigna: “va porque va”, sin una elemental reflexión ni consulta verdadera.

El contenido del nuevo bachillerato es un engendro antinacional que elimina lo ecuatoriano y los valores patrios, que suprime la Historia y la Geografía del Ecuador, el estudio de Realidad Nacional y Educación Ambiental, deforma groseramente la Cívica y propone una mezcolanza de Física y Química, para solo mencionar algunas de sus barbaridades.

Se pretende imponer el nuevo bachillerado sin preparación, sin una mínima capacitación previa, sin textos, sin información básica, sin un plan de transición que permita su adopción organizada. Los maestros no sabían hasta el día que salieron a vacaciones en julio, lo que debían enseñar desde septiembre. Y cuando vuelvan a clases, encuentran que nadie pensó en aspectos prácticos como el uso de locales o la coordinación con el inicio de la jornada de ocho horas establecido en la Ley.

Desde varios sectores preocupados por la suerte de la educación, nos hemos agotado pidiendo que se haga un serio reajuste a los contenidos, que se organice los aspectos operativos, que se espere seis meses para que se prepare mejor el cambio del bachillerato y no coincida con la dificultad de las ocho horas y sus secuelas. Hemos buscado el diálogo, hemos hecho el esfuerzo de que el propio presidente Correa conozca lo que sucede. Pero hemos fracasado. La cosa “va porque va”.

Pero la reforma y adopción de un bachillerato único, que supere el anacronismo de las “especializaciones”, es una necesidad nacional. Hay que defender esta cuestión de fondo. Lamentablemente, las reacciones que la improvisación de los procedimientos y la pobreza contenidos han causado, pueden echar a pique o volver impopular lo que debería ser objeto de un gran consenso.

No confundamos lo importante para la educación con la incompetencia del Ministerio de Educación y la incapacidad del grupo reaccionario e improvisado que trata de imponer las cosas con desplantes y afirmaciones que provocan incertidumbre. Debemos salvar el nuevo bachillerato de los incompetentes que, en vez de hacer las cosas bien solo atinan a decir “va por que va”.