Susana Cordero de Espinosa

De ayer y de hoy

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12 de julio de 2014 00:00

En 1916, Octavio Cordero Palacios llega a Huigra como inspector del ferrocarril Sibambe-Cuenca; según sus biógrafos, ‘introduce reformas de importancia en el trazado de la vía y ahorra el Estado mucho dinero por la disminución del recorrido y la escrupulosa inversión de los fondos’…

En una carta suya que conserva la familia, cuenta con inimitable gracia su viaje a Quito. “Victorita, te diré de paso que en punto a divertirse algo, viajando en ferrocarril, la cosa es desconsoladora: nada se ve, sino que solo se entrevé, como en el cinematógrafo …

Mi mayor sentimiento estuvo en que Chimborazos, Tugurahuas, Cotopaxis y compañía, el goce de cuyo espectáculo ha constituido mi sueño dorado, se me presentaron y pasaron como fantasmas. Si pudiera, y lo he de procurar, hacer mi viaje de regreso en mula, me contentaría: sólo así se viaja como hombre.

El tal ferrocarril es una especie de cajón grande, en donde uno no va, sino que es expedido. Es un triunfo de la civilización, pero solo en asuntos mercantiles, por lo que toca a lo demás, es una salvajada”… ¡Qué diría hoy del avión?... ¡Mayor salvajada aún!, y no sin razón: literalmente, en él somos expedidos.

Los tiempos pasan, y el querido periodista cuencano, doctor Manuel Neira, me cuenta con enorme pena que se quiere negar a Cuenca “una aspiración sentida”: la rehabilitación del ferrocarril Sibambe-Cuenca, aunque mediante decreto del 1° de abril del 2008, el Gobierno declaró “bien perteneciente al Patrimonio Cultural del Estado la Red Ferroviaria del Ecuador”, se elaboró y puso en marcha el “Plan Maestro del Ferrocarril Turístico Patrimonial” que comprendía seis tramos: Durán-Sibambe; Sibambe-Riobamba; Riobamba-Quito; Quito-Ibarra; Ibarra-San Lorenzo; Sibambe-Cuenca.

Concluidos los cuatro primeros y el quinto por concluir, ¿el de Sibambe-Cuenca ha sido eliminado? Sin resolución oficial, se suma a esta honda y justa preocupación de Cuenca, nuestra ciudad, el anuncio del MOP de que se construirá una ciclovía por la línea férrea de Biblián a Cuenca. ¿La deseable ciclovía ha de sacrificar el ferrocarril del tramo para existir?...

Los obstáculos se subsanarán con ayuda técnica, como ocurrió en los de la ferrovía de Durán a Riobamba. Paisajes excepcionales, Ingapirca, vestigio arqueológico sin par; Cuenca, Patrimonio Cultural de la Humanidad, todo exige la rehabilitación del ferrocarril, medio eficacísimo de promoción turística.

Las autoridades de Cuenca y Azogues, los asambleístas cuencanos callan, o no se les oye. El Mercurio y El Tiempo, los diarios de Azogues expresan su disconformidad con la marginación del segmento Sibambe-Cuenca del Plan de Rehabilitación: sus reclamos no trascienden.

¡No nos nieguen el ferrocarril, concebido y deseado hoy, no para seguir ‘siendo expedidos’ sino para gozar del paisaje, de la montaña, del crepúsculo dorado de Azuay y Cañar; no lo nieguen a nuestras provincias australes, por favor!