Miguel Rivadeneira

Atentado contra los décimos

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Dar más dólares al gasto mensual en momentos de crisis y crear dificultades en lugar de facilidades parece ser la filosofía oficial con la mensualización de los decimotercero y decimocuarto sueldos. De no presentar solicitudes por escrito, trabajadores, jubilados y pensionistas verán ligeramente aumentados sus ingresos cada mes, pero ya no podrán recibirlo acumulado.

En este cambio de época, de “eficiencia en las políticas públicas y la tramitología burocrática, cero papeles”, de la dinámica de la informática y la era digital, en el caso del vapuleado IESS se obliga inicialmente a aquellos que quieren seguir recibiendo, como lo hicieron siempre, a imprimir la solicitud, llenarla a mano e ir personalmente a sus dependencias a hacer largas colas.

Lo lógico hubiese sido lo contrario. Quienes deseen el cambio y que se les mensualice que se expresen voluntariamente. Este pedido nuevo en la forma de pago de los sueldos adicionales contrasta con el acumulado que se ha recibido durante décadas.

Decimocuarto en marzo (Costa) y agosto (Sierra y Amazonía) y decimotercero, en diciembre.

El oxígeno económico al recibir sueldos extras, de manera especial para jubilados y padres de familia, se puede acabar en quienes dejen de recibir en las fechas establecidas, por mandato de la última reforma laboral y al Seguro Social aprobada por el oficialismo, que quiere darles un pequeño aumento cada mes, que será plata de bolsillo (pan para hoy…), como bien reconocen quienes se han acercado al IESS a decir que desean seguir con el acumulado.

La distorsión mayor se produce en el concepto de estos pagos extras para gastos extras. El decimocuarto, que representa un salario básico, fue establecido como una ayuda para afrontar parte de los gastos al inicio de cada año escolar. El decimotercer sueldo se recibe en diciembre y representa un valor promedio de todo el ingreso recibido el último año y ha permitido enfrentar los gastos de Navidad y fin de año. Por ello una jubilada justificaba la presentación de la solicitud para que no le quiten la alegría de ayudar a hijos y nietos con algo para los estudios y un juguetito en diciembre.

Con la falta de cultura en la administración de las finanzas personales, la mensualización servirá para los gastos del día. Lo grave será cuando con aquellos que no presentaron la solicitud, por desconocimiento u olvido, lleguen las fechas y no dispongan de esos recursos. Allí recién se darán cuenta de la obra del Gobierno.

Esta reforma permitirá alentar o por lo menos mantener el consumismo y los niveles de endeudamiento, sin reparar en los límites que debe tenerse con responsabilidad en los gastos. Decir que esto puede fomentar el ahorro resulta difícil, dada la idiosincrasia de la gente, incluso la política oficial ha sido el ejemplo del excesivo gasto de todo lo que dispone y guardar nada para épocas de crisis. ¿Hoy quieren enseñar lo que no practican?