30 de July de 2010 00:00

Arizona

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Gonzalo Ruiz Álvarez

Una zona árida, más que árida, hostil. La Ley migratoria que entró en vigor es inhumana y agrede a los latinos que se cuentan por miles en el Estado de Arizona, donde una jueza tuvo el decoro de dejar sin efecto algunas de las implicaciones anacrónicas, racistas y discriminatorias sobre las medidas contra los inmigrantes.

La ley se impone y, como dijo la Gobernadora anglosajona de Arizona, EE.UU. es un país de leyes.

Ojalá que le hagan caso a la jueza Susan Bolton -deben hacerle caso, es un país de leyes-. La señora Bolton determinó como ilegal la petición de documentos a los inmigrantes en las calles y que ellos no están obligados a portarlos en todo momento. La jueza considera que esa petición por parte de la Policía sería una carga pesada para los inmigrantes que se encuentran en ese Estado de forma legal. Pidió que esa disposición sea suspendida hasta que una corte federal lo resuelva en el mes de noviembre próximo.

Que impere la ley está bien pero leyes, hay malditas como esta. ¿Cómo se atreven? un país coloreado por la sangre de los inmigrantes con un Presidente afrodescendiente, con unos peregrinos que llegaron a poblar sus grandes praderas desde Inglaterra y Escocia, con una fecunda vertiente europea, de la Rusia y las repúblicas ocupadas, de los pueblos árabes y judíos, y de italianos. Tan italianos como los antepasados del sheriff Joe Arpaio, un troglodita que encierra a los latinos y los viste a rayas por el ‘delito’ de no tener papeles, de cruzar el río en busca de la tierra de promisión que los muertos de hambre de sus ancestros también seguramente buscaron. Un sheriff que cuando no viste el lustroso uniforme luce una corbata con un prendedor que exhibe una réplica de una pistola automática. Un símbolo violento en un país de leyes. Esa pistola lo pinta de cuerpo entero.

EE.UU. es un país con 11 millones de inmigrantes sin papeles en regla. En Arizona bordean el medio millón. 10 000 de ellos son ecuatorianos.

Se impone una protesta continental en que los países muestren dignidad y de una vez exhiban su fuerza unida en algo más que discursos y proclamas, con acciones judiciales en defensa de sus conciudadanos y sus derechos elementales. Es importante que pidan pronunciarse a las cortes de ese “país de leyes” y desplieguen acciones diplomáticas valientes y gestiones firmes.

Como respuesta al dictamen de la jueza, la secretaria de Relaciones Exteriores de México Patricia Espinosa, dijo que era un primer paso en la dirección correcta.

El país azteca valoró los esfuerzos del presidente Barack Obama contra la aprobación de esta ley inhumana, discriminatoria y racista. Pasó en un país que se enorgullece de las libertades civiles.

México es el país más afectado por la ley: Sus hijos ‘desterrados’ por el desempleo y la marginalidad buscan trabajo en Arizona donde hay 430 000 mexicanos.

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