Gonzalo Maldonado

Aritmética de la pobreza

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 3
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 32

Según el PNUD, casi una cuarta parte de la población ecuatoriana era pobre en 2014. Asumamos –solo por un momento– que esas cifras no han empeorado y que los niveles de pobreza se mantienen iguales hasta hoy.

Podríamos concluir, entonces, que unos 4 millones de compatriotas viven, ahora mismo, por debajo de los estándares mínimos de subsistencia.
 De ese grupo, unos 2,3 millones de personas tendrían hoy un ingreso inferior a los 4 dólares diarios que, según el PNUD, significa vivir en un estado de “pobreza moderada”.


Un segundo grupo, compuesto por gente que subsiste con menos de 2,5 dólares diarios y que suma 1,12 millones de personas, viviría en la “pobreza extrema”. Por último, unos 580 mil compatriotas estarían en la “pobreza ultra extrema”, que equivale a malvivir con ingresos inferiores a 1,25 dólares diarios.


¿Qué se puede colegir de lo anterior? Que para sacar a 4 millones de ecuatorianos de la pobreza necesitamos crear las condiciones para que aquellas personas reciban ingresos al menos superiores a los 4 dólares diarios cada una. Asumiendo que una familia está compuesta por 5 personas, podríamos decir que hay 800 mil familias pobres en Ecuador y que cada una de ellas debe generar ingresos de al menos 615 dólares mensuales (=4,1*5*30) para salir de la pobreza.
Típicamente, el padre y la madre se encargan de mantener el hogar, por lo que a cada uno de ellos le correspondería producir al menos 308 dólares mensuales, es decir algo menos del salario mínimo actual.


¿Podemos los ecuatorianos ponernos de acuerdo para generar 1,6 millones de empleos formales en los próximos diez años para erradicar por completo la pobreza del Ecuador? Es difícil pero no imposible. Para lograr ese objetivo se requiere, como es obvio, una serie de reformas legales y económicas que faciliten la inversión privada y la contratación de mano de obra. Pero no solo eso: también se requieren políticas de Estado en áreas como la salud y la educación, por ejemplo.


Erradicar para siempre la pobreza en el país debería ser el gran objetivo de la sociedad ecuatoriana. No solo se trata de un mandato moral sino también de un objetivo estratégico que traería enormes beneficios económicos y sociales para todos los sectores.
Hasta que se consiga aquel objetivo habría que desarrollar una red de seguridad que proteja a todos esos grupos vulnerados y también a quienes estarían en riesgo de volver a la pobreza por causa de la crisis actual.
Si el país se hubiera dedicado verdaderamente a erradicar la pobreza no se hubiera permitido tanto dispendio. Los líderes políticos de hoy, y toda la ciudadanía, deberían tener a la lucha contra la pobreza como su máxima y tal vez única prioridad. Porque el objetivo de cualquier gobierno es proteger a los más débiles, ¿no es verdad?