Walter Spurrier

¿Cuál es el apuro?

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El Presidente, molesto con la industria nacional porque no acumula inventarios de cocinas eléctricas de inducción, obtuvo en Pekín un crédito de USD 250 millones para importar cocinas. Para abril llegarán las primeras 300 000. Para estimular la demanda, gravó con un ICE de 100% a las cocinas de gas y eliminó el IVA en la compra de las de inducción.

Mi pregunta es: ¿El propósito de cambiar de cocinas de gas a inducción es que se cocine con hidroelectricidad, de la que habrá sobreoferta, en lugar de GLP importado? Pero esta sobreoferta recién se dará cuando entre a generar Coca Codo Sinclair, cuya construcción tiene dos tercios de avance.

El Gobierno espera introducir un millón de cocinas de inducción en el 2015, y así se ahorrará USD 200 millones en subsidios, aseveró el ministro Ramiro González.

Si las familias ecuatorianas se pasaran masivamente de cocinas de gas a eléctricas bajaría el consumo de gas y, por lo tanto, dicho subsidio pero aumentaría el consumo de derivados de petróleo que queman las termoeléctricas, que también es importado y tanto o más caro que el gas.

El Presupuesto del 2015 contempla un subsidio de USD 513 millones al GLP importado y USD 18 millones al nacional. El precio del gas en el mercado internacional ha caído en 40%. A precios de hoy el subsidio al gas estaría en USD 300 millones. No entendemos cómo podremos ahorrar USD 200 millones y bajar al subsidio a solo USD 100 millones consumiendo menos gas pero más combustibles, siendo ambos subsidiados.

Si hubiera un cambio masivo del gas a la electricidad, podría haber apagones por el ­drástico incremento de la demanda pico: todos cocinamos a la misma hora.

Importar cocinas con crédito externo parece un despropósito. Varias industrias nacionales de electrodomésticos aceptaron colaborar con esta iniciativa oficial e invirtieron en ma­quinaria, partes y piezas. Una de ellas anuncia que puede ensamblar 800 000 cocinas al año. ­Pero no tiene sentido ensamblarlas y embodegarlas si hay poca demanda.

Las autoridades deben ponerse en el lugar de una familia. Tiene una cocina a gas que le sirve, el gas prácticamente se regala. ¿Para qué botar esa cocina, reemplazarla por otra que uno no sabe si se acopla a la sazón nacional?, que requiere de nuevos trastos de cocina y que su superficie es de un frágil vidrio. Que requiere cablear la casa para 220 voltios.

Por más condiciones blandas en los créditos, o aumento del subsidio eléctrico, no es una prioridad. Lo será el día que eliminen el subsidio, enero 2018, de aquí a tres años y con nuevo gobierno, aunque sea de los mismos.

Los hogares no compran cocinas de inducción, pero tampoco renuevan las de gas, y caen las ventas de los industriales que creyeron en el Gobierno. Y ahora viene una sobreoferta de cocinas asiáticas. Los hicieron chinos.