Gonzalo Ortiz

50 años del último velasquismo

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Hace casi exactamente 50 años, el 2 de junio de 1968, José María Velasco Ibarra triunfó por última vez en unas elecciones presidenciales: fue el inicio del quinto velasquismo. Derrotó entonces por un margen estrecho a dos expresidentes, Andrés F. Córdova y Camilo Ponce, y por márgenes más amplios a otros dos candidatos, Jorge Crespo Toral de Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana (ARNE) y Elías Gallegos Anda del comunismo.

El Dr. Andrés F. Córdova representó al Frente de Izquierda Democrática, nombre que había sugerido el joven político liberal Dr. Rodrigo Borja, quien luego lo utilizaría para el partido que formó, precisamente, entre otros, con los hijos del Dr. Córdova. A su vez, los partidos que apoyaban la candidatura de Ponce volvieron a emplear el nombre de Alianza Popular, con el que había participado en las elecciones que ganó en 1956.

La campaña consistía en extenuantes giras por todo el país, atrayendo multitudes a sus concentraciones y disputando luego cuál había tenido la más grande. Los dirigentes de campaña contrataban radioemisoras para retransmitir los mítines y, en general, la radio era el medio principal de publicidad, porque la TV no tenía la penetración que lograría después. La campaña tuvo muchos incidentes de violencia y al final hubo un saldo de once muertos y más de 100 heridos en las refriegas entre los candidatos, pero EL COMERCIO del 1 de junio del 68 hacía notar que este “saldo sangriento” era, de todas maneras, menor que el de campañas electorales anteriores. Sea coincidencia o no, en estos días de 2018 circulan dos interesantes libros sobre la polémica figura del Dr. Velasco Ibarra: “El gran ausente” la biografía escrita por el investigador estadounidense Robert Norris, que es la mejor que se ha escrito sobre el personaje pero que dejó inconclusa ante su inesperada muerte, y que ahora aparece con un capítulo sobre el quinto velasquismo que la editorial Paradiso me pidió para completar la historia. La edición también tiene extractos de páginas escritas por el propio Velasco y la última entrevista que él concedió, al colega periodista Diego Oquendo.

Y también circula, de la misma editorial Paradiso, un libro novedosísimo: “Pasiones de juventud”, de Alberto Acosta-Burneo, que toma una época de Velasco de la que nadie había tratado: su juventud, antes de que fuera político y ni siquiera periodista, cuando se produce una historia de amores contrariados que le aleja temporalmente de su familia. Esa crisis juvenil se refleja en unas cartas íntimas de Velasco con sus allegados, encontradas por el autor entre los papeles de su abuelo, Alberto Acosta Velasco, y que hoy nos revelan ese momento de conflicto anímico, en medio de su formación intelectual de un católico-liberal, que luego sería uno de los políticos más importantes de nuestra historia.

Columnista invitado