Manuel Terán

Los años de Downing Street

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10 de April de 2013 00:03

Margaret Thatcher acaba de fallecer. Su figura polémica siempre despertará enconadas disputas entre sus seguidores y opositores. Lo que se halla fuera de toda discusión es el papel trascendental que tuvo en sus días al frente del Gobierno británico, que cambiaron la faz del mundo. Al otro lado del océano un actor de Hollywood era Presidente de la mayor potencia mundial. Entre ambos gobiernos hubo sincronía absoluta, tanta que EE.UU. en el conflicto entre Argentina e Inglaterra por las Malvinas no dudó en apoyar a esta última, pese a la existencia de tratados interamericanos suscritos que hablaban del mutuo apoyo entre los países americanos en caso de agresión a uno de ellos por una fuerza ajena del continente. Su alianza era mucho más estrecha y de mayor alcance. Su objetivo era la destrucción de la Unión Soviética que, a esas épocas, era la potencia que disputaba la hegemonía a la visión capitalista. Sin entrar en el conflicto apoyaron a los rebeldes afganos, que infringieron una derrota costosa y desmoralizante a las fuerzas soviéticas. Adicionalmente, junto con sus aliados de Medio Oriente provocaron una caída del precio del crudo, lo que robusteció a sus economías internamente y provocó el desplome del bloque soviético .

El paradigma del comunismo mundial hizo implosión. La otrora gran potencia mundial se fraccionó, de tal manera que su eje principal Rusia pasó a ser un país cuya economía ahora es superada por la de países como Brasil e India. Sus ansias de liderazgo mundial se esfumaron, para pasar de un protagonismo indiscutible a un papel más secundario. Otra potencia ocupó su lugar, la que aprendió a usar para el Estado chino los mecanismos capitalistas, impulsando su economía de manera sorprendente. Ahora su afán es cuidar su poderío militar para que la potencia emergente no la arrase .

Esa tarea en cuyo empeño se enfrascaron las dos potencias occidentales dejó terceros damnificados, como nuestro país que en los ochenta vivió una época bastante dura con un precio del petróleo que apenas alcanzaba para lo mínimo. Ahora se destaca sólo lo que con limitados recursos podían hacer los gobiernos de esa época, pero se olvida el contexto en el que les correspondió ejercer sus mandatos .

La historia dejó sus lecciones. Se sabe que con recursos fáciles se pueden construir imperios, sostener dinastías, hacer experimentos descabellados, hasta colocar en el poder a personajes que son capaces de contar que tienen la habilidad de hablar con pajaritos; y, lo más sorprendente, que existan seguidores que los aplaudan y los elijan. Eso es posible porque su incidencia en los grandes acontecimientos del orbe se torna insignificante. Pero cuando el peligro es mayúsculo y las necesidades lo exigen aparecen los auténticos líderes, que sin duda han trascendido con su gestión. La señora Thatcher, más allá de sus aciertos o errores, sin duda fue uno de esos personajes claves que incidió en el curso que tomaron los acontecimientos a finales del siglo anterior .