Vicente Albornoz Guarderas

El año de la anestesia

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Doctor, sacarse esta muela debe doler bastante. Tranquilo, le pongo anestesia y no siente nada. ¿Pero doc, qué va a pasar cuando se me pase el efecto de la anestesia?

Ah, no sé, para esas alturas, usted ya estará en su domicilio, lejos de mi consultorio; ya no es mi responsabilidad.


Afortunadamente deben ser muy pocos los dentistas que piensen de una manera tan irresponsable como aquel de esa imaginaria conversación. Ojalá también sean pocos los políticos que piensen así.


Este año, el país enfrenta una compleja situación económica que requiere de drásticas medidas correctivas. Pero el Gobierno tiene que enfrentar elecciones presidenciales en sólo 13 meses y, por lo tanto, va a tratar de que el golpe de la crisis no se sienta, al menos, hasta el 19 de febrero de 2017, fecha de la primera vuelta electoral.

Va a tratar de ponernos el equivalente económico de una anestesia para que su popularidad resulte lo menos lastimada posible entre hoy y las elecciones.


¿En qué consiste una anestesia económica? Pues básicamente en hacer las maromas necesarias para que el gasto público no caiga mucho, al menos hasta el día de las elecciones.La urgencia de limitar la caída del gasto público ocurre porque la economía se ha vuelto altamente dependiente de lo que gasta el sector público.

Lo normal sería que la economía crezca gracias a la inversión del sector privado, pero con la caída de la inversión privada, el único motor que le queda (quedaba) a la economía es el gasto público.
Así que limitar su caída va a ser la gran prioridad del Gobierno.

Para esto hay tres caminos, uno de los cuales (subir el IVA y bajar los subsidios a los combustibles) es tan impopular que no tiene sentido analizarlo. Las otras dos opciones son conseguir financiamiento y lograr que el sector privado haga lo que debería hacer el sector público.

Lo más probable es que el Gobierno centre sus esfuerzos en obtener créditos, siendo “flexible” en las tasas, los plazos y las garantías que le exijan. Sólo para tener una idea, en febrero 2015 ya se endeudó al 10,5% a 5 años plazo.

Y poco antes ya puso el oro de la Reserva Internacional como garantía para una operación que parecería de recompra.
Luego también tratará de pasarle funciones al sector privado (que los bancos den los préstamos que antes daba el Biess, que los hospitales privados atiendan a los pacientes del IESS, etc.) y con todo eso buscará que no sintamos la gravedad de la crisis.
Pero también aplazará la toma de los correctivos necesarios porque esas políticas son tremendamente impopulares (como siempre lo han sido).

Lo grave es que aplazar una medida correctiva es una mala idea, porque las enfermedades, si no se curan, se empeoran. Igual que una muela enferma. Claro que todo eso debería, idealmente, ser con un buen dentista. Alguien que piense, exclusivamente, en el bienestar del paciente a largo plazo.