Andrés Jaramillo

La realidad de los becarios retornados sin trabajo

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El 19 de marzo, durante el enlace ciudadano 467, el secretario nacional de Educación Superior, René Ramírez, dijo que el 98% del total de becarios retornados tenía un trabajo. Y que solo el restante 2% estaba desempleado.
Esta última cifra no suena -al menos estadísticamente- tan importante si se la ve de forma aislada. Sin embargo, al compararse con la de diciembre pasado revela una realidad que preocupa.

En lugar de mejorar, la situación ha empeorado, porque en enero, la misma Secretaría que dirige Ramírez informó que el porcentaje de personas sin trabajar era del 1%. Es decir, 34 profesionales, si se toma en cuenta que hasta culminar el 2015 llegaron 3 385 becarios.

Se podría creer que Ramírez tuvo un lapsus en la sabatina, al repetir de memoria la cifra. Sobre todo porque fue luego de que el presidente Rafael Correa le pidiera explicaciones sobre por qué uno de los becarios de Morona Santiago, quien fue invitado, no estaba trabajando, pese a que volvió hace más cerca de seis meses.

Pero ambas cifras fueron confirmadas por el área de becas de la Secretaría de Educación Superior. La explicación que se dio es que en los últimos tres meses llegaron más becarios. Eso no cambia la realidad. Hay un mayor porcentaje de desempleados. El becario sin trabajo de Morona Santiago (ahora ya empleado por la Prefectura del Guayas) se encargó de dar una explicación sobre el por qué de la situación.

Dijo que no se había asignado la partida presupuestaria en la institución pública donde iba a trabajar. Algo entendible en momentos en los cuales el país atraviesa una situación económica difícil.

Pero no hay que olvidar que los becarios salen al exterior con dinero del Estado. Es una inversión que debe aprovecharse, sobre todo si su rol -como se ha advertido- es impulsar la matriz productiva del país. Por eso, no hay excusa para que exista un porcentaje -alto o bajo- de becarios sin trabajar.