Xavier Basantes

¿Y las medidas creativas?

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A la larga lista de preocupaciones económicas del Ejecutivo se sumó una que puede afectar aún más las débiles finanzas públicas en el transcurso de los próximos meses: el reciente fallo a favor de la Oxy, que le obliga al Estado a indemnizar a la petrolera con más de USD 1 000 millones. Algo así como lo que este Gobierno destinó solo para el movimiento de tierras, en donde algún día se espera construir la Refinería del Pacífico.

¿Cómo se honrará esta nueva obligación: petróleo, bonos, se entregará un campo petrolero, en efectivo? Lo cierto es que este nuevo compromiso se suma a otros que vienen (solo en diciembre): amortización de los bonos Global 2015, pagos de sobresueldos en el sector público, pagos de atrasos a proveedores, devoluciones del IVA. Todo eso sin contar con las consecuencias del proceso eruptivo del Cotopaxi y el fenómeno de El Niño.

La única respuesta ante todo este cúmulo de deudas es que se honrarán “con mucha capacidad y mucha creatividad”. Sin embargo, no hay nada claro. ¿Cuáles son las medidas creativas? Las fuentes de créditos del Gobierno no han respondido en la medida de las aspiraciones de las autoridades, principalmente desde China. Eso, a pesar de que a inicios de año se anunció con firmeza que Ecuador, solo para el 2015, contará con al menos 36 fuentes de financiamiento.

Aparentemente eso no se cumplió y el país acudió al endeudamiento caro, con elevadas tasas de interés, producto de su errático modelo económico, aunque en las últimas semanas se han tomado decisiones que buscan lograr un equilibrio macroeconómico y que coinciden con las tesis fondomonetaristas.

Una vez que el Legislativo se apresta a analizar y aprobar la Pro forma del 2016, sería bueno que indague este difícil escenario y qué tipo de “medidas creativas” se adoptarán en los próximos meses. El país requiere rendición de cuentas y transparencia en el manejo de las finanzas públicas y esta es la oportunidad para pasar del discurso a la acción. De lo contrario, la idea de que “en el país no hay crisis”, será un eufemismo más.