Dennis Rodríguez

El miedo de perder el poder lastra al chavismo

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Análisis Internacional

¿Qué ha empujado al sucesor del difunto presidente Hugo Chávez Frías a abrirse un azaroso frente con Colombia? El abanico de posibles respuestas (y sinrazones) es amplio. No obstante, quizá la de mayor peso sea una: el miedo.

Nicolás Maduro parece ser víctima de un particular tipo de pánico: el síndrome de la pérdida del poder absoluto. Una anomalía, que de alguna manera pudiera resultar entendible pero no justificable, si se recapitula que el chavismo mandó a su antojo, sin ningún control y contrapesos, a lo largo de más de tres lustros. Es más: ha considerado el poder totalmente suyo y de nadie más y ha excluido toda posibilidad de un relevo político.

Puede ser, adicionalmente, el ‘culillo’ a la posibilidad de rendir cuentas por una serie de supuestas irregularidades que se achacan a los personajes que montaron la ficción de la revolución bolivariana y que se lucraron de ella. Es también el espanto ante el probable escenario de tener que sentarse en el banquillo de los acusados y estar obligados a dar muchas explicaciones sobre una extensa lista de asuntos y de excesos.

Un ‘culillo’ que aflora después de lo que han hecho con la Justicia y los organismos electorales y de control. Los han utilizado como una de las herramientas para ejercer su poder absoluto, acallar a las voces opositoras y a la prensa, perseguir y acosar a quienes osaron manifestarse contra un modelo político fallido, que eclosionó en la ex Cortina de Hierro y fracasó en la isla controlada por el castrismo desde 1959.

El pavor a perder las riendas del poder, una posibilidad que se dibuja en el horizonte en las elecciones legislativas del 6 de diciembre (6D), configura el anticolombianismo de los días recientes. Las deportaciones y el éxodo masivo de colombianos debieran entenderse como efectos temporales de los temores del hombre que despilfarró todo el capital político del chavismo. La crisis con Bogotá es, por ahora, una de tantas ‘cortinas de humo’. Después, quizá delinee otras (¿no al 6D?).

Como dijera Gandhi, “la violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Y Maduro, más que nada, evidencia su pavor a la verdad.