11 de July de 2010 00:00

Análisis económico

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Jorge Gallardo

El año 2009 puso en evidencia que las reformas estructurales llevadas a cabo por la mayoría de los países de América Latina durante la década de los noventa conjuntamente con la aplicación de políticas macroeconómicas prudenciales, permitieron enfrentar la crisis sin recurrir a los ajustes dramáticos de épocas anteriores que ocasionaban graves conflictos sociales.

En esta oportunidad, los países de la región, gracias a un entorno externo favorable, acumularon suficientes reservas internacionales para enfrentar los eventuales desequilibrios externos que pudieran presentarse.

Durante la bonanza, algunos países redujeron su endeudamiento externo y mejoraron el perfil de vencimientos. Otros decidieron ahorrar parte de las ganancias extraordinarias con el objetivo de utilizarlas en momentos de dificultad económica.

De esta forma, se implementaron políticas de estímulo fiscal y monetario para enfrentar la crisis internacional y evitar una mayor caída de la producción y del empleo.

Debido a las decisiones económicas tomadas, América Latina muestra en los primeros meses de este año una vigorosa recuperación económica, aunque nada homogénea. Los más beneficiados de este nuevo ciclo positivo son los países exportadores de materias primas con vínculos con los mercados financieros internacionales. Estos países se están beneficiando de las políticas monetarias expansivas que están aplicando los países desarrollados que mantienen bajas las tasas de interés para estimular la inversión y el consumo. Además, dado que la aversión por el riesgo está disminuyendo, el flujo de capitales a la región ha recobrado su impulso.

En el año 2008, el Ecuador incrementó el gasto fiscal y como consecuencia la demanda interna y las importaciones crecieron en 9,9% y 9,8% respectivamente, lo que llevó a un aumento de la oferta agregada que creció en un 8,1%. En el 2009, la crisis internacional afectó el comportamiento de las principales variables económicas. El PIB creció un 0,36% y la oferta agregada disminuyó en 3,6% al haber caído en un 11,6% las importaciones.

Las cifras para el primer trimestre de este año revelan una contracción en el gasto público; sin embargo, hay una recuperación de las inversiones y de la demanda interna, las mismas que registraron tasas positivas de crecimiento con relación al trimestre anterior.

Entre las actividades económicas que crecieron, se encuentran electricidad y agua, la manufactura, la intermediación financiera y el comercio.

El sector petrolero fue el de peor desempeño en el primer trimestre afectando las cifras de crecimiento.

El desafío para lo que resta del año, ante la limitación fiscal, es que el sector privado continúe expandiendo sus actividades para impulsar el crecimiento, para lo cual se hace necesario disminuir la conflictividad para generar confianza.

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