Dennis Rodríguez

¿Los abusivos ante la Corte Penal Internacional?

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En el 2010, a Laurent Gbagbo no le dio la regalada gana de entregar la Presidencia de Costa de Marfil, que estaba en sus manos desde el 2000, pese a que fue derrotado en las elecciones de ese año. Entonces, tuvo la audacia de jurar el cargo para otro mandato de cinco años y, peor aún, puso en marcha un plan cargado de violencia para mantenerse a toda costa en el poder.

Como era de esperarse, el plan cargado de violencia dejó en pocos meses un reguero de muerte y sangre. Hubo al menos 3 000 víctimas y mucha tensión.

Pero el delirio de tratar de perpetuarse en el poder ha obligado a Gbagbo, ahora de 71 años, a sentarse -a inicios de este año- en el banquillo de la Corte Penal Internacional, la instancia con sede en La Haya. Y ayer compareció por segunda ocasión.

Este tribunal, que se ha vuelto el ‘cuco’ de los desalmados y abusivos, le ha leído el voluminoso legajo de delitos de los cuales se le acusa. Entre ellos, en especial se mencionan los asesinatos, la persecución y una serie de actos inhumanos, como las humillaciones a los ‘presos políticos’ que fueron perpetrados por sus incondicionales, a la cabeza de Charles Blé Goudé, en la época entusiasta ministro de la Juventud. Pero pocos dudan que las órdenes salieron de Gbagbo.

En sus alegatos, los fiscales de la CPI, en particular, han destacado que el ahora reo de la Justicia etiquetó a sus detractores de “terroristas y enemigos de la República y animó a sus partidarios a cometer crímenes”.

América Latina también parece que tuviera a sus Gbagbo. Uno de ellos persiste a toda costa en su intento de quedarse en el gobierno, a pesar de haber arruinado a su rico país, que exhibe cifras de muertes violentas propias de un Estado en guerra, y que padece una crisis humanitaria. El martes pasado, el Laurent de la región fue denunciado ante la CPI, que ha recibido un expediente que incluye los casos violatorios de los derechos de miles.

La CPI tiene ahora en sus manos un caso que pudiera sentar un precedente. ¿Lo hará?