Arturo Torres

La lenta agonía de la CIDH

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) enfrenta una severa crisis económica. El 30 de junio se vencen los contratos del 40% de su personal y aún no cuenta con los fondos ni hay expectativas de que los pueda recaudar a tiempo para renovarlos.

La CIDH, como parte de la OEA, promueve el acatamiento de los derechos humanos en la región. Es, sin duda, una de las organizaciones regionales más importantes para denunciar violaciones y abusos de los estados frente a los derechos de sus ciudadanos.

Por la falta de recursos, la entidad se ha visto obligada a suspender la realización de las visitas previstas para este año, así como de las sesiones programadas para julio y octubre. Esto causa un grave perjuicio a las víctimas, peticionarios y las organizaciones de la sociedad civil que tenían planificado participar en audiencias, fundamentales para que sus siete comisionados analicen los casos, debatan y aprueben sus informes.

Las miles de víctimas de violaciones de derechos humanos serán las principales perjudicadas, pues el estudio procesal de sus casos se retrasará, afectando su derecho a una justicia ágil y oportuna, que ya les ha sido denegada en sus países. La CIDH, cuyo presupuesto para este año es de USD 5 millones, cumple un papel fundamental para evitar la impunidad. Es la primera instancia internacional a la que pueden acudir los afectados por violaciones de DD.HH.

Los últimos años, el organismo también ha recibido críticas, especialmente del Gobierno ecuatoriano que lo ha cuestionado por su modelo de financiamiento (de entes privados y países que no son de la OEA) y por el suspuesto sesgo de sus pronunciamientos, en particular, sobre el deterioro de la libertad de expresión en Ecuador.

Más allá de estos impasses, el problema de fondo es el incumplimiento sistemático de los compromisos de financiamiento de los países que integran la OEA. Es indispensable que los estados asuman su responsabilidad de fortalecer el Sistema Interamericano de DD.HH. y no debilitarlo.