Óscar Vela Descalzo

‘Anaconda Park’

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Este extraño parque de atracciones, concebido y financiado por el Presidente y su gobierno para entretener al pueblo acongojado y sufrido, tiene como su símbolo emblemático una gigante anaconda de metal y vidrio cuyos anillos constrictores son capaces de aplastar todo lo que se les acerque. Aquella anaconda, así como el parque que domina y los siniestros personajes que lo crearon, bien podrían ser una gran metáfora, pero lo cierto es que detrás de cada idea alegórica, en cada línea de este libro, está caricaturizada la asfixiante realidad que nos rodea.

‘Anaconda Park’, la nueva obra del escritor ecuatoriano Jaime Marchán (Quito, 1947), publicada estos días por el sello español Verbum, es una ficción distópica y esperpéntica de los populismos que han caído como plagas sobre varios países iberoamericanos, orientales y recientemente también norteamericanos y europeos.

La novela garabatea la realidad de nuestro tiempo, la deforma hasta el absurdo, juega con ella con sadismo como si se tratara de un pequeño ratón aturdido, sometido y expuesto a las garras de su cazador, en cada página nos deja la amarga sensación de que toda aquella desfiguración se parece demasiado a lo que estamos viviendo.

El grotesco personaje principal de esta obra, Máximo Viaspuentes, un invisible profesional que asciende de forma vertiginosa en la carrera política sin que nadie pudiera haberlo anticipado, se encuentra un malhadado día con todo el poder en sus manos. Aprovechando la desidia y el abatimiento que se ha cernido sobre su pueblo, emprende una supuesta transformación social cuyos ejes transversales son la acumulación ilimitada de poder y el control del pueblo por la vía de la diversión. En estos dos ejes germinarán los focos infecciosos de la corrupción y el aletargamiento político, ingredientes fundamentales de los neopopulismos. De este modo se forma el gran circo nacional, el de los escándalos encubiertos por la persecución a los detractores, el de la vergüenza y el escarnio públicos, el de la intimidación y el miedo, todo a cambio de un colosal y fantástico parque de entretenimiento donde el pueblo se regocija y olvida sus múltiples pesares.

‘Anaconda Park’, de algún modo, es un homenaje a varios autores y obras que hicieron de la distopía y la desfiguración verdaderas joyas de la literatura: a ‘Rebelión en la Granja’ y ‘1984’ de George Orwell, a ‘Fahrenheit 451’ de Ray Bradbury, a ‘Luces de Bohemia’ de Ramón del Valle-Inclán, a Franz Kafka en ‘El Castillo’, entre otros.

Jaime Marchán ha escrito la parodia de este momento político que, tanto en el concierto nacional como en el internacional, nos tiene desconcertados. Es una burla ácida y descarnada de lo que vemos a diario y que, a momentos, atónitos, estupefactos, nos obliga a frotarnos los ojos, a imaginar con un saldo de esperanza que todo podría ser parte de una larga pesadilla, pero que al final, en medio de la desolación, nos confirma que esto es lo que somos.

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