Roberto Salas

La ambigüedad del progreso

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Las redes sociales y los sistemas digitales de conversación o chateos, están disparando una revolución en el flujo como viaja la información, sobre todo noticias, comentarios, rumores. Un avance de la tecnología que puede tener dos caras.

Los diarios o revistas formales, digitales o impresos, noticieros de TV, o radio, están siendo amenazados por este tipo de información informal, espontánea, normalmente más crítica, directa, creativa y muchas veces divertida, pero descontrolada, no regulada, y por tanto con riesgos de falsedad, distorsión, con posibles impactos nocivos y reacciones impulsivas.

Una mentira repetida mil veces por muchos se hace viral, y puede convertirse en verdad, aunque no lo sea. Una cadena de un amigo de alguien, iniciada por un informante cercano, supuestamente conocedor de un tema caliente, podría tener más credibilidad que un periodista controlado, un empresario desconocido o un político desprestigiado.

El riesgo es que las cosas pueden originarse por una parodia inocente a una situación especial, como por una razón premeditada de desprestigiar algo o a alguien, generando con todos los trucos gráficos y fonéticos, hoy fáciles de construir, versiones falsas o distorsionadas, como un twitter que nunca existió de alguien influyente, o una calumnia sin sustento a una institución o persona.

Obviamente hay una cara positiva también, cuando las cosas se basan en la realidad y con intenciones constructivas, como reacciones oportunas ante terremotos, incendios, epidemias, ayudas humanitarias, o para enfrentar situaciones injustas, movilizando de forma oportuna y rápida esfuerzos y voluntades por una causa necesaria.

Las reacciones a los resultados electorales de la primera vuelta presidencial es una prueba de esto, frente a una incertidumbre relevante en un tema superlativo sobre si habría o no segunda vuelta, fue tanta la cantidad de información y rumores en tono fuerte que circuló en las redes, que los medios formales quedaron relegados, y los ánimos se desbordaron por el temor y la ira.

El progreso tiene dos lados, uno que hace avanzar, y otro que destruye. Como un cuchillo, que sirve para preparar alimentos, y al mismo tiempo puede hasta matar. Esta analogía muestra que las cosas ambiguas deben ser normadas por la moral y la ética, y apoyadas por regulaciones formales cuando haga falta, y así ser usadas más para el bien común.

Es necesario poner esto en nuestras capacidades de gestión, ya sea a nivel individual, familiar, empresarial, para lograr relaciones sociales e institucionales sustentables.

Lo primero es reconocer si tu rol es pasivo o proactivo. Si eres pasivo, no reaccionar a la primera, dudar, buscar confirmación, ponderar la información. Al ser proactivo, generar información y contenido útil, basado siempre en la verdad.

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