Alfredo Negrete

Polifemo en Quito

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Si se examina con cuidado la reunión de cancilleres de Unasur celebrada en Quito el 14 de marzo, se puede regresar al dramático o monstruoso episodio que relata Homero en la Odisea al llegar a la isla de los cíclopes. Polifemo es un gigante con un solo ojo en la frente y las orejas típicas de los sátiros. Una imagen similar parece que imitaron los cancilleres reunidos en la sede Kirchner al referirse al caso de Venezuela.

Solo resolvieron, con un solo Ojo, demandar la derogatoria de la resolución del presidente Barack Obama que calificó el caso de Venezuela como una amenaza contra la seguridad de EE.UU. Desde el ángulo jurídico internacional la resolución de Quito es inobjetable, pues es difícil entender un régimen de excepción que permita intervenir o presionar a un país extranjero, si no existe la flagrancia de una amenaza real que no es el caso de Venezuela; máxime, con la relación comercial petrolera vigente entre los dos países. Además, existe un orden internacional fundamentado en los principios jurídicos de la ONU y la OEA.

Sin embargo, en la misma área de los principios, pero jerárquicamente superior, están los relacionados con la defensa internacional de los derechos humanos y el pleno ejercicio de la democracia. En este contexto, por lo sucedido y resuelto no queda claro si la cumbre o reunión de Quito decidió proponer a la Asamblea de la OEA la eliminación, por reaccionario y pro imperialista, del artículo3 de la Carta Democrática Interamericana que establece: “Son elementos esenciales de la democracia representativa: el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.

La declaración del Presidente de los EE.UU. sobre Venezuela es conocida mundialmente. La pregunta es si también lo son los hechos de violencia política que afectan a ese país y cuya secuela son muchas víctimas, producto de manifestaciones y represiones. También habrá que preguntar a los cancilleres si conocen de la prisión del Leopoldo López y del alcalde Antonio Ledezma y si coinciden con Felipe González, que en una entrevista para El País de Madrid expresó: “El presidente Maduro dice que allí no hay presos políticos sino políticos presos; yo diría que hay políticos presos por ser políticos”.

El final de Polifemo es triste y cruel al perder su único ojo por la supervivencia y osadía de Ulises y sus compañeros, pero en el caso de Unasur, más que perder el único ojo, es que se cumpla lo que sentenció el héroe de Troya al cíclope cuando le dijo si preguntan quién lehizo tal daño, le diga que nadie; no Venezuela, simplemente nadie …