Miguel Rivadeneira

Alerta militar permanente

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 8
Triste 2
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 41

El acuerdo de paz en Colombia es un hecho destacado luego de más de 50 años de violencia en ese país. Sin embargo, la firma del documento no garantiza el fin del conflicto cuando existen otros grupos de alzados en armas, la presencia de bandas criminales y el peso del negocio del narcotráfico.

La implementación de este proceso no es muy simple, va a llevar mucho tiempo y es evidente que para el Ecuador se torna más complejo debido a que puede repercutir en nuestro territorio, mucho más allá de lo que ya ha incidido con la presencia de 50 mil refugiados.

Esta situación obliga a tener una alerta militar permanente en la frontera norte porque esto puede generar otros problemas y es fundamental estar preparados para esos escenarios.

Por ello es otro error el anuncio oficial de que se prevé bajar un 80 % de los recursos destinados a la frontera norte.

El país no ha contado con una política clara de seguridad y defensa y solo se habla de planes y estrategias. La capacidad operativa de FF.AA. se ha visto afectada pese a los recursos que se han destinado. Allí están las malas inversiones como la adquisición de los radares que no funcionaron. La compra irregular de helicópteros Druhv que se cayeron y no sirvieron. ¿Dónde está la reposición para la defensa de la soberanía e integridad territorial?

Alerta militar permanente porque el narcotráfico es la principal amenaza, a lo que se suman las bandas criminales y posiblemente disidentes de las FARC. Sin la firma del acuerdo había problemas en la frontera, qué decir ahora con los otros irregulares.

Alerta militar permanente porque el régimen en lugar de fortalecer a FF.AA. se preocupa más de los consejos de disciplina para sancionar a oficiales, primeras antigüedades en su carrera que no se consigue como en el buen vivir político, que se atrevieron a responder a una carta que quería imponer el pensamiento único del poder.

Para eso no sirvió el órgano regular de pasar por el Ministerio. En cambio, para imponer las reformas a la ley del ISSFA se impide que el alto mando militar sea escuchado en la Asamblea. Lo que pasa es que se acostumbraron a sembrar el odio, la confrontación y la división, hasta en las familias, y humillar a todos los que no agachen la cabeza y se atrevan a criticar por la inocultable crisis económica que le ha llevado el régimen al país y se quiere desviar la atención con estos y otros hechos.

Alerta militar permanente por las serias preocupaciones que existen en los cuarteles y en todos los niveles castrenses por las profundas inquietudes que se han sembrado con este proyecto de ley, cuando existe un informe técnico entregado sobre la situación del ISSFA, la realidad y las perspectivas si se impone la propuesta oficial, que debaten con desconocimiento en la Legislatura. Está en juego la dignidad de los uniformados y la defensa institucional.

mrivadeneira@elcomercio.org