Patricio Quevedo

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7 de November de 2012 00:02

El Foro de Opinión Petrolera Ecuatoriana acaba de mostrar que no tiene pelos en la lengua, que acostumbra decir con franqueza, al pan pan y al vino vino. Y constituye un mérito superlativo, particularmente en este país que está acostumbrándose a expresar solo medias verdades y versiones confusas.

Pero también ha sido otro mérito el de la oportunidad, pues como cada día se adelgaza el plazo que media para las elecciones generales previstas el mes de febrero del año entrante, con sencillez, sin petulancia, el mismo Foro anuncia desde el comienzo que está dispuesto a discutir y ampliar sus criterios con cada uno de los candidatos presidenciales, en el ánimo de contribuir al mejor desarrollo de la industria petrolera nacional y la solución de sus problemas más acuciantes.

El Foro, presidido ahora por el especialista Jorge Pareja Cucalón, reúne y somete a crítica las tesis de técnicos y expertos de diversas ramas profesionales conectadas entre sí, y en consecuencia, “con ocasión de iniciarse un período electoral, ha creído significativo dar a conocer a los postulados para la primera magistratura, así como a los partidos y movimientos políticos y al público en general nuestra visión de la presente situación hidrocarburífera nacional”.

El documento se inicia con las normas constitucionales y legales que dejan claro, sin lugar a duda valedera, “que el petróleo, gas natural libre y asociado, los asfaltos y sustancias asociadas son recursos naturales no renovables perteneciente al patrimonio inalienable, irrenunciable, imprescriptible e inembargable del Estado”.

Sostiene que el gobierno del general Guillermo Rodríguez Lara implantó el “nacionalismo” petrolero, desde 1972, y menciona escuetamente varios hitos de su desenvolvimiento, pero apunta que después de esta línea “desde 1978 hasta la fecha, los gobiernos han mantenido otra de privatización de las actividades petroleras con objeto de dar prioridad a la intervención de las compañías extranjeras en todos los espacios de nuestra industria petrolera”.

Para demostrar sus asertos, el documento pasa revista a los múltiples campos y ámbitos del negocio y concluye extendiendo la invitación para los candidatos presidenciales a fin de investigar, discutir y proponer una política de hidrocarburos capaz de componer la situación e impulsar una transformación integral de su contenido, que aumente las reservas, incremente la producción, controle el transporte, modernice la refinación, multiplique los ingresos de la comercialización, y permita al petróleo ser la fuerza de la transformación económica, política y social de nuestro país, sin perder la dignidad, la libertad ni la soberanía nacionales”.

Acaba el folleto recalcando sobre la conservación ambiental, la seguridad jurídica y la lucha contra la corrupción con el objeto de descubrir y sancionar a los autores, cómplices y encubridores, mediante las penas máximas fijadas por la ley.