Coronel (SP) Alberto Molina

21 años de la epopeya del Cenepa

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Los ecuatorianos rendimos homenaje de gratitud a los héroes de la gesta del Cenepa. Son 21 años de la epopeya militar, proeza que marcó un hito en nuestra historia. Fue un triunfo del pueblo ecuatoriano a través de sus gloriosas FF.AA.

La gesta del Cenepa constituye uno de los hechos más importantes en la historia del Ecuador, no solo por el triunfo inobjetable de las armas en el campo de combate, sino por la participación y el sentimiento de solidaridad de todo un pueblo, primera condición para el éxito; bajo un liderazgo auténtico, sumados el arrojo, el sacrificio, el sentimiento de orgullo y el elevado espíritu, hasta la excelsitud, del soldado de tierra, mar y aire, especialmente, y de los soldados que cayeron en combate, como holocausto en el altar de la patria.

Tiwintza, Base Sur, Cueva de los Tayos, Coangos, Banderas son nombres de la geografía y forman parte de la historia y de la leyenda. En estos lugares se dieron los más duros combates que inmortalizaron a quienes se enfrentaron al enemigo con arrojo y valentía, poniendo en grave riesgo su vida.

Más allá de lo que el estricto cumplimiento del deber exige, demostrando valor a toda prueba, un espíritu militar sin condiciones y sobre todo un auténtico y exaltado amor a la tierra que les vio nacer, sin duda, así actuaron los soldados ecuatorianos, que tenían un compromiso de honor con la historia.

En lo profundo del espíritu de cada ecuatoriano estuvo presente la primera trinchera de defensa de la Patria. Las FF.AA. se alimentaron como nunca de la moral y del espíritu que les transmitió su pueblo, pues estaban identificados totalmente con él. De esa forma, nuestros soldados se enfrentaron a un gran poder militar que, por sus medios materiales y por el número de hombres, siempre fue superior al nuestro, persuadidos de que no hay ejércitos invencibles por más poderosos que estos sean.

Las FF.AA. fueron armadas y equipadas con lo estrictamente necesario, conscientes del sacrificio que eso implicaba para cada uno de los ecuatorianos; igualmente, se había optimizado los recursos humanos y materiales al máximo. El entrenamiento de las tropas había sido riguroso, considerando los diferentes escenarios posibles. En conocimiento del poder bélico y numérico de la fuerza adversaria, jamás nos paralizó el miedo o el temor, todo esto no hubiera sido posible, ni remotamente, si no había una verdadera conjunción del pueblo con sus Fuerzas Armadas.

Por lo tanto, los soldados ecuatorianos, con sus virtudes militares, su patriotismo y sacrificio, han contribuido a la grandeza de la Patria y con letras indelebles han escrito las páginas más gloriosas de nuestra historia.

La mayoría de soldados de tierra, mar y aire que fuimos parte de la gloriosa gesta del Cenepa ya no llevamos el uniforme, pero en el corazón llevamos el sentimiento y el amor de servir a la Patria.